
Las autoridades de Madrid finalmente han concluido la revisión de solicitudes para las subvenciones de educación preescolar correspondientes al curso 2025-2026. Los padres cuyos hijos asisten a guarderías privadas tuvieron que pagar cuatro meses de matrícula de su propio bolsillo, sin saber si recibirían la compensación. Ahora, casi 34 mil familias podrán recuperar el dinero gastado, ya que se les han aprobado los pagos con efecto retroactivo.
El tema de estas subvenciones lleva varios años en discusión. En 2022, el gobierno regional modificó los criterios de renta, permitiendo que incluso familias con ingresos superiores a 100.000 euros anuales pudieran optar a la ayuda. Como resultado, este año aumentó el número de beneficiarios y las normas se flexibilizaron. Para recibir el pago, bastaba con alcanzar cierta puntuación y no superar el umbral de ingresos establecido.
Retrasos y consecuencias
La Asociación de Centros de Educación Infantil Privados de Madrid (ACEIM) señala que el retraso en los pagos ha generado problemas reales. Algunas familias tuvieron que renunciar a sus plazas en las guarderías, ya que no podían hacer frente al coste sin el apoyo prometido. Los niños no pudieron comenzar a tiempo en los centros y las propias escuelas enfrentaron dificultades para planificar su actividad y contratar personal.
La administración regional reconoce que estos retrasos son inaceptables. El año pasado, los funcionarios prometieron agilizar el proceso para que los padres supieran la decisión antes de iniciar el curso escolar. Sin embargo, en la práctica, los plazos volvieron a incumplirse y las familias recibieron la respuesta recién en diciembre.
Gestión externa y críticas
La situación se complica por el hecho de que la gestión de las solicitudes fue externalizada a empresas privadas. En estos servicios se gastó más de un millón de euros, de los cuales unos 140.000 se destinaron a las subvenciones para educación infantil. A pesar de ello, durante mucho tiempo los padres no recibían ninguna información sobre las causas del retraso ni sabían cuándo podrían esperar una resolución.
Las subvenciones están destinadas a niños nacidos antes del 1 de enero de 2026 que ya estén matriculados o tengan plaza reservada en guarderías privadas. Tanto las familias como los representantes de los centros educativos han expresado en varias ocasiones su malestar por la falta de transparencia y de plazos claros. Se han tenido que conformar con promesas vagas de que los pagos llegarán “pronto”, sin ninguna precisión.
Cambios en la normativa
En 2022, las autoridades de Madrid ampliaron considerablemente el número de familias con derecho a estas ayudas. Ahora pueden solicitar las subvenciones incluso quienes tengan ingresos superiores a 100.000 euros al año, en el caso de familias con un solo hijo. Para familias con dos hijos, el límite es de casi 144.000 euros, y para aquellas con tres, casi 180.000 euros. Los ingresos por cada miembro se calculan dividiendo los ingresos totales del hogar entre el número de integrantes.
Como resultado de estos cambios, el umbral máximo de ingresos para acceder a la ayuda ha aumentado varios decenios porcentuales respecto a años anteriores. Por ejemplo, para Bachillerato el incremento ha sido del 259%, para la Formación Profesional un 80% y para Educación Infantil un 44%. Este año, el presupuesto para los pagos dirigidos a los más pequeños ascendió a 67,3 millones de euros y se agotó por completo.
Criterios sociales y nuevos enfoques
Por primera vez este año, se eliminó la posibilidad de obtener puntos adicionales por situaciones sociales complejas de los criterios de selección. Anteriormente, estos casos eran evaluados por los servicios sociales y podían añadir dos puntos a la solicitud si la familia enfrentaba dificultades especiales. Sin embargo, representantes de la administración afirmaron que este criterio nunca fue decisivo en la asignación de fondos.
En cuanto a los pagos para estudiantes de secundaria, tras las críticas de este año, las autoridades cambiaron su enfoque: ahora se tienen en cuenta no solo los ingresos, sino también el rendimiento académico de los alumnos. Esto debería hacer que la distribución de la ayuda sea más justa y focalizada, especialmente para las familias de bajos ingresos.











