
En Madrid tuvo lugar un evento emblemático para la política española: Izquierda Unida celebró su 40º aniversario reuniendo en un mismo escenario a los cuatro últimos coordinadores de la organización. Ante 300 simpatizantes intervino el actual líder, Antonio Maíllo, quien destacó que hoy las fuerzas de izquierda atraviesan un momento crítico — es imprescindible la máxima unidad para frenar el auge de tendencias ultraderechistas y mantener la influencia en la agenda política del país.
Unidad ante las amenazas
Maíllo afirmó que Izquierda Unida debe convertirse en una herramienta capaz de unir a la izquierda dispersa. Según él, solo la acción conjunta permitirá frenar el avance de la ultraderecha y proteger las conquistas de las últimas décadas. Recordó la importancia de involucrar a los migrantes en la vida del partido, para que la organización refleje la sociedad actual de España. Ese mismo día Maíllo se mostró convencido de que el cambio es posible en Andalucía, a pesar de la fortaleza del Partido Popular, y subrayó: «Es momento de no lamentar el pasado, sino de actuar con determinación».
Contexto internacional y nuevos desafíos
Durante el acto intervinieron la ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, el líder del PCE, Enrique Santiago, y la responsable de estrategia política, Marga Ferré. La atención se centró en la situación internacional: Rego condenó enérgicamente las acciones de Israel en Palestina y acusó a los líderes mundiales de alentar la escalada de los conflictos. Santiago recordó la necesidad de un trabajo conjunto de todas las fuerzas de izquierda, incluidas ERC, EH Bildu, Comuns, Podemos y Movimiento Sumar, y citó la advertencia histórica de Dolores Ibárruri sobre los riesgos del fascismo para la sociedad.
Historia y transformación de Izquierda Unida
El aniversario fue una ocasión para recordar el recorrido de la organización: desde su fundación en 1986, en el contexto de las protestas contra la entrada de España en la OTAN, hasta los actuales intentos de adaptarse a las nuevas realidades políticas. Ferré señaló que Izquierda Unida siempre ha combinado la acción en la calle con el trabajo institucional, pero ahora debe competir con otros partidos de izquierda. También se recordaron momentos clave: el mejor resultado electoral en 1996, las divisiones internas sobre el Tratado de Maastricht y la pérdida de protagonismo tras la aparición de Podemos. Aunque en 2024 el partido no logró entrar en el Parlamento Europeo por primera vez, mantiene representación en el Congreso y en los parlamentos regionales, además de gobernar varios municipios.
Memoria y símbolos
Al finalizar la velada, los asistentes rindieron homenaje a los primeros coordinadores Gerardo Iglesias y Julio Anguita, y visualizaron un vídeo sobre los momentos clave de los últimos 40 años. En el escenario sonó la canción Grândola, Vila Morena, símbolo de la solidaridad y la lucha por la democracia. Ese mismo día en Portugal se celebraba el 52.º aniversario de la Revolución de los Claveles, lo que aportó un simbolismo especial al acto.
Las cuestiones sobre la unidad de la izquierda y su papel en el futuro de España siguen en el centro del debate. Como mostró un análisis reciente sobre la influencia de la iniciativa de ERC en el equilibrio de fuerzas, la coordinación entre los partidos se convierte en un factor clave para construir una alternativa sólida frente a la derecha.












