
En los últimos años, las regiones costeras de España enfrentan un nuevo desafío: los meteotsunamis, capaces de causar daños importantes en puertos e infraestructuras. Estas olas, provocadas por bruscos cambios en la presión atmosférica, ya han ocasionado pérdidas significativas, especialmente en el Mediterráneo. Para España, no se trata de un fenómeno aislado, sino de una amenaza real que puede afectar la economía y la seguridad de las ciudades costeras.
Investigaciones realizadas por la Universitat de les Illes Balears (UIB) y el Instituto Español de Oceanografía (IEO) señalan a las islas del Mediterráneo y Cataluña como las zonas más vulnerables. Se presta especial atención a los puertos de Ciutadella (Menorca) y Vilanova i la Geltrú (Barcelona), donde se han registrado los meteotsunamis más frecuentes y potentes. En estos lugares, las olas superan el metro de altura, provocando colisiones entre embarcaciones, daños en los muelles e inundaciones en los paseos marítimos.
Geografía del riesgo
Según el análisis, la mayor concentración de meteotsunamis se produce en puertos cerrados de tamaño medio, con una longitud aproximada de un kilómetro. Además de Ciutadella y Vilanova i la Geltrú, destacan como puntos de riesgo l’Estartit (Cataluña), Sant Antoni (Ibiza), Portocolom, Porto Cristo, Port de Sóller y Can Picafort (Mallorca). En estas zonas, las olas superan los 90 centímetros y las características del relieve y la profundidad de los puertos potencian el efecto. En l’Estartit, las fluctuaciones sincronizadas del nivel del agua se registran en el 88% de los casos al mismo tiempo que en puertos vecinos, lo que indica un mecanismo meteorológico común.
Los meteotsunamis, conocidos en Japón como abiki y en Sicilia como marrobbio, suelen producirse durante las estaciones cálidas, cuando las ondas atmosféricas afectan amplias zonas del Mediterráneo occidental. Sin embargo, también pueden registrarse episodios en invierno, relacionados con el paso de ciclones profundos o frentes fríos, como ocurrió en la bahía de Alcúdia. Es importante destacar que estas ondas afectan toda la columna de agua, no solo la superficie, lo que incrementa su potencial destructivo.
Tecnologías de observación
Para monitorizar los meteotsunamis se utiliza una red de diez mareógrafos estatales en funcionamiento desde 2006, además de seis sensores SOCIB y un mareógrafo independiente de PortsIB en Ciutadella. Desde 2020, se han añadido nueve sensores económicos de la red Venom, desarrollados por UIB y IEO-CSIC. También juega un papel clave la histórica serie de observaciones que el meteorólogo aficionado Josep Pascual mantiene en l’Estartit desde 1969. Este enfoque integral permite rastrear la dinámica espacial y temporal del fenómeno, identificar patrones y prever riesgos para distintos puertos.
Según UIB, los meteotsunamis pueden afectar simultáneamente varios tramos de la costa cuando convergen determinadas condiciones meteorológicas. La altura inicial de la ola en mar abierto suele ser baja, pero al entrar en el puerto o en aguas poco profundas se amplifica bruscamente debido a la resonancia y a las particularidades del relieve. Esto provoca inundaciones, daños en infraestructuras y pérdidas económicas considerables.
Consecuencias y nuevos desafíos
En 2006, un meteotsunami en el puerto de Ciutadella provocó colisiones de yates y el colapso de muelles, con daños valorados en decenas de millones de euros. Desde entonces, la atención sobre este fenómeno no ha hecho más que aumentar, y nuevas investigaciones confirman que el cambio climático y el aumento de las temperaturas pueden intensificar tanto la frecuencia como la magnitud de estos eventos. Es importante destacar que no todos los puertos son igual de vulnerables: mucho depende de su forma, profundidad y ubicación.
Los expertos señalan la necesidad de ampliar la red de observación e implementar sistemas de alerta temprana. Sólo así es posible minimizar los daños y mejorar la preparación para futuros episodios. Según destaca Horizon, los meteotsunamis no son incidentes aislados, sino parte de un complejo escenario climático regional que requiere atención constante y medidas de adaptación.
En los últimos años, fenómenos similares se han registrado no sólo en España, sino también en otros países del Mediterráneo. En Croacia, ya en el siglo XVI, las leyendas locales relacionaban la destrucción de puentes con olas de este tipo. Italia y Grecia también han documentado súbitos ascensos del nivel del agua que ocasionaron inundaciones en puertos. En 2021, Horizon publicó un estudio donde se señalaba un aumento de los meteotsunamis en verano y una posible vinculación con el calentamiento global. En España, según datos de RUSSPAIN, en los últimos cinco años ha crecido el número de episodios registrados, lo que confirma la relevancia del problema para toda la región.












