
En las inmediaciones del pequeño municipio de Férez, en la provincia de Albacete, desde primeras horas de la mañana se vive una inusual actividad. Cientos de furgonetas y coches particulares, llegados en caravana, han ocupado los accesos y arcenes, provocando atascos y complicando visiblemente el tráfico. Los vecinos, despertados en plena noche por el ruido de los motores, observan con inquietud la situación, mientras las autoridades han reforzado la vigilancia sin perder de vista a los recién llegados.
Todo comenzó durante la madrugada, cuando una caravana de alrededor de un millar de vehículos, previamente vista en el municipio de Tobarra, cambió de rumbo y se dirigió hacia Férez. Según testimonios, los primeros vehículos aparecieron en torno a las dos de la mañana, y en poco tiempo los accesos al municipio quedaron prácticamente bloqueados. Aun así, gracias a la intervención de la Guardia Civil, el tráfico dentro del núcleo urbano aún no se ha cortado por completo.
Las autoridades locales señalan que la situación preocupa a los vecinos, aunque por el momento no se han registrado incidentes graves. El alcalde de Férez, Francisco Javier Jaime Espinosa, ha pedido mantener la calma y ha asegurado que las fuerzas del orden controlan la situación. No obstante, no descarta que los recién llegados permanezcan en los alrededores del municipio por tiempo indefinido.
Intento de rave
La causa de la masiva concentración de vehículos fue un intento de celebrar una fiesta ilegal — conocido como rave — en la vecina Tobarra. La noche del miércoles, vecinos de la zona notaron la llegada de decenas de furgonetas y autocaravanas a la aldea de Cordovilla. Sobre las once de la noche, efectivos adicionales de la Guardia Civil acudieron al lugar para impedir la celebración del evento multitudinario.
Durante varias horas se vivieron momentos de tensión entre los asistentes de la caravana y la policía. Algunos de los llegados intentaron discutir con los agentes, pero hacia las tres de la madrugada el operativo policial logró dispersar la concentración e impidió el inicio de la fiesta. Posteriormente, parte de los vehículos abandonó la zona, pero muchos permanecieron en los alrededores, desplazándose hacia Férez y las carreteras próximas.
Según la alcaldesa de Tobarra, Estefanía Escribano, entre los participantes de la caravana había tanto ciudadanos españoles como de Francia, Dinamarca y otros países europeos. Destacó que gracias a la rápida reacción policial se evitó la celebración del evento no autorizado.
Enfoque en la seguridad
Actualmente, la Guardia Civil concentra sus principales efectivos en controlar la acumulación de vehículos en la zona de Férez y en los accesos al embalse de El Cenajo. Las autoridades temen que los integrantes de la caravana intenten organizar una fiesta en algún lugar de difícil acceso, por lo que se mantiene la vigilancia las 24 horas. Se recomienda a los vecinos mantenerse alerta y comunicar cualquier actividad sospechosa.
Durante los incidentes nocturnos se registraron algunos intercambios verbales entre participantes de la caravana y agentes de la policía, pero no llegaron a producirse conflictos graves. La mayoría de los presentes prefirió quedarse en sus vehículos y no abandonar el lugar para evitar llamar la atención. Las autoridades insisten en que no permitirán la celebración de eventos ilegales y están preparadas para actuar si se intenta alterar el orden.
La tradición de los raves de Año Nuevo
No es la primera vez que se intentan organizar grandes fiestas no autorizadas en la región. El año pasado, cientos de coches se reunieron junto al aeropuerto de Ciudad Real, donde el evento se prolongó hasta el 6 de enero y reunió a más de mil quinientas personas. Entonces también fue necesaria la intervención de la policía y de las autoridades locales.
Los organizadores de estos eventos suelen venir de otros países europeos, principalmente de Bélgica, Francia y Reino Unido. A lo largo de los años, las ubicaciones elegidas para los raves han variado, desde la provincia de Granada hasta la región de Murcia. A pesar del endurecimiento de los controles, los intentos de celebrar este tipo de encuentros continúan cada año, especialmente durante las fiestas de Año Nuevo.
En esta ocasión, gracias a la acción coordinada de la policía, se logró evitar el evento masivo, aunque la situación sigue siendo tensa. Las autoridades continúan monitoreando los movimientos del convoy y están preparadas para nuevos desafíos si los participantes intentan reunirse nuevamente para celebrar un rave.











