
Días difíciles han llegado al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido: el equipo y los vecinos están consternados por la noticia del repentino fallecimiento de Elena Villagrasa Ferrer. Durante los últimos seis años, ella dirigió este enclave natural único de España, dedicándose a la conservación de su ecosistema y al desarrollo de la zona.
Elena nació en la pequeña localidad de Bujaraloz, en la provincia de Zaragoza. A sus 60 años, seguía siendo activa y dinámica, trabajando en proyectos de protección ambiental y apoyo a la comunidad local. Su partida ha sido inesperada para colegas y amigos, ya que hasta hace poco seguía planificando el futuro del parque.
La tragedia ocurrió en el pueblo de Escalona, donde Elena se encontraba en un viaje de trabajo. Residentes y empleados del parque aún no pueden creer lo sucedido. El sábado, a las 17:00 horas, se celebrará una ceremonia de despedida en Bujaraloz, a la que asistirán no solo familiares, sino también representantes de organizaciones medioambientales y vecinos de ciudades cercanas.
Durante su gestión, Villagrasa realizó una importante contribución al desarrollo del parque, prestando especial atención a cuestiones ecológicas y al turismo sostenible. Su labor fue reconocida tanto a nivel regional como nacional. Ahora, el equipo enfrenta el desafío de continuar su legado y mantener viva la memoria de quien dedicó su vida a la protección de la naturaleza de Aragón.











