
En los últimos meses, las ciudades españolas se han enfrentado a un problema inesperado: el hábito de los padres de detener el coche en doble fila frente a los colegios ha traído no solo atascos, sino también un riesgo real para la seguridad. Las nuevas medidas implementadas por los servicios de tráfico buscan cambiar esta costumbre y hacer reflexionar sobre las consecuencias, incluso de las paradas más breves.
La situación se ha agravado en las grandes ciudades, donde la densidad del tráfico cerca de los centros educativos alcanza su punto máximo en las horas de entrada y salida. Los padres, apurados por llegar al trabajo, suelen ignorar las normas y dejan el coche en zonas prohibidas, aunque sea solo por un par de minutos. Sin embargo, esos minutos pueden provocar accidentes y crear atascos que dificultan no solo la circulación de otros conductores, sino también la labor de los servicios de emergencia.
Recomendaciones y restricciones
Los servicios de tráfico insisten en la importancia de planificar con antelación los desplazamientos a los colegios, para evitar la tentación de detenerse en lugares no permitidos. Esto es especialmente relevante en grandes urbes como Madrid, Barcelona y Valencia, donde encontrar una plaza de aparcamiento cerca de los centros educativos es todo un reto. Se recomienda a los conductores estacionar únicamente en zonas autorizadas y no usar las luces de emergencia como excusa para infringir la norma.
Se presta especial atención a la seguridad infantil: los expertos aconsejan dejar a los niños solo por el lado de la acera, minimizando así el riesgo de ser atropellados por vehículos en circulación. Ignorar estas sencillas reglas puede desembocar no solo en una multa, sino también en una tragedia.
Multas y consecuencias
Según la legislación vigente, detenerse en doble fila cerca de las escuelas se considera una infracción grave. La multa puede alcanzar los 200 euros y, en algunos casos, reducirse a 100 euros si se paga rápidamente. Sin embargo, el importe no es lo único que debería preocupar a los padres: este tipo de acciones genera situaciones peligrosas para todos los usuarios de la vía.
Los agentes señalan que en las últimas semanas ha aumentado el número de multas impuestas y se ha intensificado el control sobre este tipo de infracciones. Los conductores ya no pueden justificarse por las prisas o por hacer una parada breve: incluso unos segundos pueden salir caros.
Cambios en el enfoque
Las autoridades subrayan que la lucha contra el aparcamiento caótico en torno a las escuelas no es una campaña temporal, sino una estrategia a largo plazo. En algunas zonas ya han aparecido patrullas adicionales y las cámaras de videovigilancia registran automáticamente las infracciones. Se recomienda a los padres revisar sus hábitos y planificar con más tiempo el trayecto para evitar consecuencias desagradables.
En determinados casos se estudia la posibilidad de crear zonas especiales para paradas breves, aunque este tipo de soluciones requiere tiempo y acuerdos con los ayuntamientos. Por ahora, la única forma de evitar la multa es respetar estrictamente las normas y mostrar consideración hacia los demás usuarios de la vía.
En los últimos años, situaciones similares se han registrado no solo en España, sino también en otros países europeos. En París y Milán, las autoridades también reforzaron el control del estacionamiento cerca de las escuelas tras una serie de incidentes con niños. En algunas ciudades de Alemania se implementaron prohibiciones temporales de parada cerca de los centros educativos durante las horas punta. Estas medidas han resultado efectivas: el número de accidentes y atascos ha disminuido notablemente y los padres se muestran más atentos a las normas de tráfico.











