
La mayor federación barcelonesa del partido Esquerra Republicana (ERC) atraviesa una profunda crisis interna. Ocho miembros de la dirección, elegidos hace solo medio año, han anunciado su dimisión. Según ellos, el motivo es la pérdida de autonomía de la estructura regional y el creciente control ejercido por la dirección nacional y el grupo municipal.
Entre los dimisionarios se encuentran figuras clave, como Miquel Colomé —que formó tándem con Creu Camacho en las elecciones internas—, así como actuales y antiguos miembros del ayuntamiento y del parlamento. En una carta de despedida, subrayaron que no lograron cumplir sus promesas de democratizar los procesos e implicar a la militancia en la toma de decisiones. Según su versión, la dirección de la federación se ha visto obligada a acatar las resoluciones del centro, en lugar de defender los intereses de los activistas locales.
Motivos del conflicto y división interna
La situación se agravó después de que el grupo municipal, liderado por Elisenda Alamany, bloqueara la transferencia de fondos a las sedes distritales del partido. Esto generó descontento entre los militantes, que esperaban mayor autonomía financiera y organizativa. El momento decisivo fue cuando Creu Camacho decidió ceder parte de las competencias al centro nacional en la formación de la comisión electoral, lo que provocó una protesta masiva y la dimisión simultánea de ocho dirigentes.
Las divisiones internas en ERC de Barcelona se arrastran desde el año pasado, cuando los partidarios de Oriol Junqueras y Marta Rovira luchaban por el control del partido. La victoria de los críticos en las últimas elecciones dentro de la federación no trajo la esperada unidad: los intentos de alcanzar un consenso fracasaron y las discrepancias no hicieron más que aumentar.
Consecuencias para el partido y el próximo congreso
Como resultado de las dimisiones, el partido se ve obligado a preparar de forma urgente un congreso regional extraordinario. En el próximo mes, ERC Barcelona deberá celebrar un nuevo congreso o bien fijar la fecha para su realización. Todo esto ocurre mientras se perfilan las elecciones municipales de 2027, donde la candidatura de Elisenda Alamany sigue en el aire — no se descarta que tenga un rival en las primarias.
La lucha interna entre los seguidores de Junqueras y Rovira parece intensificarse. El año pasado la tensión alcanzó su punto máximo durante la elección del presidente y del secretario general, y ahora vuelve a manifestarse en Barcelona. La decisión sobre quién encabezará la lista en futuras elecciones puede convertirse en un nuevo motivo de enfrentamiento.
La crisis no se limita a Barcelona
Los problemas de unidad no solo se observan en la capital catalana. En otras ciudades de Cataluña también se registran casos de salida de destacados miembros del partido. Por ejemplo, en Sabadell, el ex portavoz republicano Gabriel Fernández abandonó las filas de ERC alegando diferencias ideológicas y continúa trabajando en el municipio como diputado independiente. En Tarragona, el ex candidato a la alcaldía Xavier Puig también apoyó una plataforma crítica y ganó las primarias frente al representante de la dirección nacional.
Todo esto evidencia una profunda crisis de confianza entre las estructuras regionales y centrales del partido. Las disputas internas y la lucha por influencia pueden afectar significativamente la preparación para las próximas elecciones y la distribución de fuerzas dentro de ERC.












