
Las comarcas del norte de la Comunitat Valenciana han recibido enero con una auténtica ola de frío polar. El frente ártico ha traído al interior de la provincia de Castellón no solo un frío helador, sino también las primeras sorpresas de nieve. En el municipio de Castellfort el termómetro se desplomó hasta los -7,1 grados, mientras que en Fredes y Vilafranca se registraron valores igualmente extremos. Las heladas tampoco perdonaron Morella, donde la temperatura bajó hasta -5,1. Por ahora, la nieve no ha cubierto el suelo con un manto espeso, pero incluso una fina capa convierte las carreteras en verdaderas pistas de hielo con estas temperaturas.
Los conductores que se atreven a circular en estas condiciones deben extremar la precaución. Las placas de hielo surgen de forma inesperada y el riesgo de accidentes aumenta con cada hora. Los meteorólogos insisten una y otra vez: la prudencia en la carretera es ahora lo más importante. Esto se aplica especialmente a quienes transitan por el interior de Castellón, donde la situación cambia a cada momento.
Frío extremo
El flujo de aire frío sigue intensificándose y abarca cada vez más zonas. En Tinença de Benifassà, la temperatura cayó hasta los -7 grados, con una sensación térmica equivalente a -16. En estas condiciones, incluso un breve paseo se convierte en todo un reto. Está nevando en localidades del Alt Maestrat, como la Serratella y Benafigos, a partir de unos 450 metros de altitud. Al amanecer del lunes, la cota de nieve en Baix Maestrat descendió hasta los 150 metros, mientras que en el sur de la región aún se mantiene por encima de los 1.000 metros.
Las autoridades no pierden tiempo: en las comarcas de Els Ports y Alt Maestrat ya se ha activado un dispositivo especial por nevadas. Esto implica que los servicios municipales y las brigadas de carreteras trabajan en modo reforzado, mientras los vecinos reciben avisos frecuentes sobre posibles cambios en las condiciones meteorológicas.
Lluvias y nieve
Mientras el norte de Castellón lidia con heladas y nieve, en Valencia y Alicante predominan las lluvias. El cielo está cubierto, las precipitaciones son intermitentes y, de momento, en forma de lluvia, ya que la cota de nieve sigue alta. Sin embargo, los meteorólogos advierten: por la tarde y noche la situación cambiará. Con el descenso de las temperaturas, la nieve podría aparecer tanto en el interior de Valencia como en el norte de Alicante. Se recomienda especial precaución a los vecinos de estas zonas a partir de la tarde y durante la noche, cuando aumentará la probabilidad de nevadas.
Durante las próximas noches, las heladas se intensificarán. Incluso con cielo despejado y poco viento, el aire ártico mantendrá las bajas temperaturas: se esperan heladas incluso cerca de la costa. Para una región acostumbrada a inviernos suaves, estos altibajos suponen todo un reto.
Carreteras peligrosas
La situación vial en la región se complica cada hora. En las principales vías del interior de Valencia y el norte de Alicante —como la A3, A7, A31 y A35— llueve ahora, pero se prevé que esta tarde pueda nevar. Esto significa que el asfalto podría convertirse rápidamente en una trampa de hielo. Se recomienda a los conductores no arriesgar y, si es posible, posponer los desplazamientos, especialmente durante la noche.
En Castellón, en las comarcas de L’Alt Maestrat y Els Ports, la situación vial ya presenta complicaciones. En algunos tramos, como en la N-232 a su paso por Morella, la CV-14 en Zorita, la CV-12 y la CV-15 en Ares del Maestrat, el tráfico de camiones está restringido y en ciertas carreteras se han prohibido los adelantamientos. Los servicios de mantenimiento trabajan sin descanso, pero la fuerza de la naturaleza impone sus propias reglas.
Un invierno implacable
Las primeras heladas y nevadas de este año ya han alterado el ritmo habitual de vida en el norte de Valencia. Residentes y visitantes de la región se ven obligados a modificar sus planes, y los servicios viales operan en modo emergencia. Los meteorólogos no descartan que la situación se complique aún más en los próximos días: el aire ártico no tiene intención de retirarse y la nieve y el hielo solo irán en aumento.
En estos momentos se percibe con especial claridad lo frágil que puede ser la infraestructura ante las fuerzas de la naturaleza. No obstante, los habitantes de Castellón y de las provincias vecinas ya están acostumbrados a los caprichos del clima. Sin embargo, este invierno parece decidido a dejar claro quién manda aquí.












