
La decisión del Ayuntamiento de Ourense de eliminar completamente los aparcamientos de pago se ha convertido en uno de los temas más comentados en Galicia. Desde el 1 de enero de 2026, los residentes de la ciudad ya no pagan por estacionar en la vía pública y los parquímetros habituales han empezado a desaparecer de las aceras. Esta medida no solo ha cambiado la rutina diaria de los vecinos, sino que también ha provocado una fuerte reacción en otras ciudades de la región, donde el debate sobre los espacios de estacionamiento de pago lleva tiempo generando controversias.
Fin de la era de los parquímetros
El alcalde de Ourense, Gonzalo Pérez Jácome, anunció la “muerte” del sistema ORA (Ordenanza Reguladora del Servicio), vigente en la ciudad durante casi cuatro décadas. Democracia Ourensana, partido al frente del gobierno local, decidió no renovar el contrato con la empresa Doal, implicada en sonadas investigaciones judiciales. En su lugar, parte de las antiguas zonas de estacionamiento se destinará a carga y descarga, mientras que el resto quedará libre para residentes y visitantes.
Sin embargo, los primeros días tras la eliminación del ORA provocaron un caos en el tráfico. El centro de la ciudad se llenó de vehículos, los conductores daban vueltas durante horas buscando un sitio libre, y la oposición acusó al ayuntamiento de instaurar la “ley de la selva” en las calles. El estacionamiento gratuito y sin límite de tiempo hizo que muchos automovilistas dejaran sus coches aparcados durante todo el día, lo que generó malestar entre quienes no disponen de garaje propio.
Batallas políticas y riesgos financieros
La decisión de eliminar los aparcamientos de pago desató una intensa lucha política. Los partidos de la oposición — PP, PSOE y BNG — se unieron contra el alcalde, acusándolo de populismo y de no aportar soluciones reales a los problemas de transporte. Especial atención suscitó el futuro de los nueve empleados que trabajaban en el sistema ORA: su despido se convirtió en otro foco de conflicto, y ahora la empresa Doal exige al Ayuntamiento una indemnización de un millón de euros.
Además, el Ministerio de Hacienda de España incluyó a Ourense en la lista de municipios a los que se han suspendido los pagos estatales por la falta de transparencia en su rendición de cuentas. Es la única capital provincial de Galicia en esta situación. Las autoridades locales defienden que la eliminación de la ORA era inevitable: la mitad de las plazas de aparcamiento ya se encuentran en zonas peatonales y los ingresos de los parquímetros no cubrían los costes de mantenimiento.
Galicia: distintos enfoques
La situación en Ourense abrió la puerta a comparaciones con otras ciudades de la región. En Lugo, el aparcamiento de pago fue eliminado hace ya diez años tras un escándalo de corrupción que involucró al grupo Vendex, encargado de gestionar el sistema. Tras el mediático caso “Pokémon”, en el que estuvieron implicados decenas de funcionarios y empresarios, Lugo apostó por crear más zonas peatonales y aparcamientos gratuitos en las afueras.
Al mismo tiempo, ciudades como Vigo, A Coruña y Santiago de Compostela continúan cobrando por el aparcamiento, aunque con diferentes tarifas y condiciones para residentes. En A Coruña existe una «zona verde» especial para los vecinos, mientras que en Santiago hay rotación comercial. Ferrol y Pontevedra tomaron otro camino: en Ferrol el proyecto de estacionamiento de pago nunca llegó a implementarse y Pontevedra se ha hecho famosa como ejemplo de «ciudad humana» con un centro totalmente peatonal y estacionamiento gratuito de corta duración.
Corrupción y escándalos
La historia de la abolición de la ORA en Ourense está estrechamente vinculada a investigaciones de corrupción que han sacudido Galicia en los últimos años. La empresa Doal, encargada de los parquímetros, estuvo implicada en el caso «Pokemon», donde altos cargos y empresarios fueron condenados. En Lugo, tras un escándalo similar, los parquímetros se desmontaron únicamente en 2022, siete años después de ser desactivados.
En otras ciudades de España, decisiones similares también han generado conflictos entre las autoridades y los ciudadanos. Por ejemplo, en Cataluña, la crisis del transporte y las protestas masivas dieron pie al debate sobre la responsabilidad de los funcionarios, como se relató en el material sobre el colapso del transporte y las demandas de dimisión en Cataluña. Estas situaciones demuestran lo sensibles que son los cambios en la infraestructura urbana y cómo pueden convertirse rápidamente en un conflicto político.
Consecuencias para los residentes
Para los habitantes de Ourense, la eliminación de los aparcamientos de pago se convirtió en un regalo inesperado, pero también trajo nuevas dificultades. Ahora los conductores pueden dejar sus coches en la calle de forma gratuita y sin limitaciones, pero esto ha generado una escasez de plazas y un aumento del tráfico en el centro. La oposición insiste en la necesidad de revisar la medida e introducir nuevas normas para la rotación de vehículos, a fin de evitar un colapso circulatorio.
Las autoridades municipales prometen aumentar las zonas de carga y descarga, así como ofrecer más opciones de aparcamiento nocturno a los residentes de los barrios céntricos. Sin embargo, la situación sigue siendo tensa y el debate sobre el futuro de los antiguos empleados de ORA y las obligaciones financieras del ayuntamiento continúa.
En los últimos años, España ha experimentado una tendencia hacia la revisión de la política de estacionamiento de pago. Muchas ciudades prueban con zonas peatonales, aparcamientos gratuitos y limitaciones de tiempo de estacionamiento. En algunos casos, estos cambios mejoran el entorno urbano; en otros, provocan protestas y crisis políticas. Las experiencias de Ourense y Lugo demuestran que eliminar los parquímetros puede ser un paso hacia una ciudad más abierta o bien convertirse en una fuente de nuevos problemas para ciudadanos y autoridades.












