
La sociedad española y las lecciones olvidadas del pasado
Pilar Aymerich, reconocida fotógrafa de Barcelona, ha sido testigo de los profundos cambios que ha experimentado España en el último medio siglo. Su juventud coincidió con años de estricta censura y restricciones, cuando cualquier manifestación de libertad encontraba resistencia. Hoy, décadas después de la caída del régimen franquista, observa con inquietud que una parte significativa de los españoles ve aquel periodo como una época próspera. Más del 21% de la población considera los años de la dictadura como un tiempo de estabilidad y orden. Para quienes lucharon por el cambio, estas cifras suenan como una señal de alarma. Aymerich está convencida de que la sociedad no ha sabido transmitir a las nuevas generaciones lo que realmente significaba vivir bajo la dictadura.
Experiencia personal y miedos del pasado
Los recuerdos de la infancia y juventud de Aymerich están marcados por una sombra oscura. Destaca que 40 años de régimen privaron a ella y a muchos de sus coetáneos de la libertad de elegir y de alegrías sencillas. En aquella época, incluso la apariencia podía ser motivo de problemas: las estrictas normas abarcaban todo, desde la vestimenta hasta el comportamiento en público. Según ella, la juventud actual no es consciente de lo limitada que fue la vida de sus padres y abuelos. La razón: una costumbre de silencio arraigada durante años de miedo. Incluso las personas cercanas evitaban compartir sus historias por temor a las consecuencias. Solo después de la muerte de Franco, muchos se atrevieron a hablar de lo vivido, pero ya era tarde.
Los primeros años de libertad y la lucha por los derechos
El periodo posterior a 1975 marcó para Barcelona una etapa de esperanza y transformación. La ciudad rebosaba energía: la gente tomaba las calles, exigía el respeto de sus derechos y se sentía protagonista de una nueva era. Aymeric participó activamente en estos acontecimientos, documentando con su cámara las primeras manifestaciones masivas, incluidos los movimientos de protesta de periodistas. Sin embargo, incluso entonces la libertad era relativa: la censura seguía siendo una amenaza y el acceso a la información continuaba limitado. Periodistas y fotógrafos enfrentaban obstáculos, y las publicaciones podían ser prohibidas durante meses. El cambio de poder no supuso la desaparición inmediata de los mecanismos represivos, que siguieron afectando a la sociedad durante mucho tiempo.
Mujeres en la profesión y el nacimiento del feminismo
Para Aymeric, abrirse paso en la profesión resultó especialmente difícil debido a los estereotipos de género. El fotoperiodismo se consideraba un terreno masculino y tuvo que buscar estrategias poco convencionales para trabajar al mismo nivel que sus compañeros. Recuerda cómo se disfrazaba de simple transeúnte para evitar llamar la atención de la policía en las manifestaciones. Estas artimañas le permitían pasar desapercibida y capturar imágenes únicas. Una parte fundamental de su vida fue participar en las primeras acciones feministas en Barcelona. Documentó momentos históricos en los que miles de mujeres de distintas ideas se unieron por objetivos comunes: el derecho al divorcio, la libertad de elección y la abolición de leyes obsoletas. Estos acontecimientos marcaron un punto de inflexión para el movimiento de mujeres en España.
Memoria de la dictadura y los retos del presente
Hoy Aymeric lamenta que las nuevas generaciones no sean conscientes del precio que costó la libertad. Considera que la sociedad ha fallado en transmitir la experiencia y el conocimiento sobre el pasado. Como resultado, muchos perciben la dictadura como algo lejano e incluso positivo. Para quienes vivieron esos años, esta actitud resulta peligrosa. Aymeric está convencida de que solo un diálogo honesto sobre el pasado permitirá evitar la repetición de errores y preservar los valores democráticos para las futuras generaciones.












