
En Cataluña ha estallado de nuevo un conflicto político: el motivo ha sido la visita del president de la Generalitat, Salvador Illa, a Madrid para la celebración del Día de la Nación Española, que coincidió con lluvias torrenciales en el sur de Tarragona. Representantes de Junts y ERC no perdieron la oportunidad de reprochar a Illa que, a su juicio, antepuso las festividades estatales a las necesidades de los habitantes de las zonas afectadas.
Mientras en municipios como Godall el agua inundaba las calles y los vecinos evaluaban los daños, el president de Cataluña se encontraba en la capital del país. Los políticos independentistas no tardaron en acusarle de dar prioridad a la “agenda española” sobre los problemas reales de la región. Carles Puigdemont, sin ocultar su indignación, puso en duda públicamente las prioridades de Illa, y en el Parlament catalán se escucharon reproches al president por no estar presente en la zona afectada.
A las críticas se sumaron los republicanos de ERC. Su portavoz recordó que Illa debía estar junto a los vecinos en estos momentos y no asistir a ceremonias en Madrid. Según la oposición, el jefe del gobierno regional tenía que liderar la coordinación de los servicios sobre el terreno y no dar preferencia a rituales monárquicos.
Sin embargo, a pesar de las declaraciones contundentes, los servicios de emergencia y los sistemas de alerta en Cataluña funcionaron sin fallos graves. Esta vez, a diferencia de la tragedia de septiembre, no hubo víctimas. No obstante, la polémica política surgió no tanto por el fenómeno natural en sí, sino por el valor simbólico de la participación de Illa en la fiesta nacional. Para muchos independentistas, su presencia en Madrid fue una provocación, ya que anteriores líderes de Cataluña habían ignorado este tipo de actos.
Mientras las lluvias continuaban causando daños, representantes de Junts aprovecharon para comparar a Illa con otros dirigentes regionales que cancelaron sus agendas para ayudar a los afectados. En respuesta, los socialistas optaron por no entrar en polémicas públicas y centrarse en su labor: Illa y el conseller de Interior de Cataluña visitaron personalmente las zonas afectadas, y en Tortosa se celebró una reunión del gabinete de crisis.
Al final, tras la apariencia del debate sobre la actuación del gobierno, se esconde un conflicto más profundo sobre el papel de Cataluña dentro de España. Para la oposición, este episodio resultó una ocasión propicia para reabrir el debate sobre la identidad nacional y la autonomía de la región. En los próximos días se prevé que continúe la discusión en el Parlamento, donde Illa tendrá que responder a las acusaciones de sus adversarios.












