
En la pequeña localidad de Las Médulas (provincia de León), donde viven apenas 75 personas, ha surgido nuevamente un grave problema de abastecimiento de agua. Tras los recientes incendios forestales y las lluvias que les siguieron, los vecinos se encontraron con que el agua del grifo ya no era apta para el consumo. Las autoridades advirtieron a la población sobre un alto contenido de manganeso, lo que hace que el agua sea peligrosa para la salud.
Los incendios que afectaron los alrededores de Las Médulas este verano dañaron no solo el singular paisaje natural, sino también la infraestructura local. Cuando llegaron las lluvias, las cenizas y los restos de la quema se infiltraron en el suelo y después contaminaron los manantiales subterráneos y los pozos que abastecen al pueblo. Como resultado, el agua tomó un aspecto turbio y un olor desagradable, y los análisis de laboratorio revelaron niveles de sustancias nocivas por encima de lo permitido.
Los vecinos se mostraron especialmente frustrados, ya que recientemente se invirtieron 400.000 euros en el sistema de abastecimiento de agua. Se esperaba que ese dinero garantizara un acceso estable y seguro al agua, incluso en épocas de sequía o ante la llegada masiva de turistas. Sin embargo, a pesar de las importantes obras, el problema no solo no se solucionó, sino que se agravó tras los desastres naturales.
Actualmente, la gente se ve obligada a comprar agua embotellada y en garrafas para todas sus necesidades diarias. La situación es especialmente difícil para los mayores, a quienes les cuesta transportar el agua desde las tiendas. Muchos señalan que las autoridades prestan más atención a mantener el estatus de Las Médulas como Patrimonio de la Humanidad que a las necesidades reales de los vecinos. Al mismo tiempo, el flujo turístico en verano solo incrementa la presión sobre unas infraestructuras ya de por sí obsoletas.
Deficiencias en la infraestructura y expectativas de cambio
En varias ocasiones, los vecinos del pueblo han advertido a las autoridades sobre la vulnerabilidad del sistema de abastecimiento de agua. Tras los incendios, alertaron de que las primeras lluvias arrastrarían contaminantes a los manantiales. Sin embargo, según los habitantes, estas advertencias fueron ignoradas. Ahora, cuando las previsiones se han cumplido, la población exige no solo medidas urgentes para suministrar agua potable, sino también una solución a largo plazo.
Desde el ayuntamiento reconocen que la situación es complicada. Según explican, la contaminación está relacionada con el hecho de que las lluvias arrastraron restos de ceniza hasta los pozos. Los análisis realizados muestran que, en algunas muestras, los niveles de manganeso superan ampliamente los valores permitidos, aunque en otras están por debajo. Esto indica que el problema puede estar localizado, pero requiere un enfoque integral.
Tensión social y el futuro de Las Médulas
Los habitantes locales temen que, si la situación no cambia, el pueblo podría perder no solo su atractivo turístico, sino también a quienes residen aquí de forma permanente. La gente está cansada de los constantes cortes de agua, especialmente en verano, cuando llegan muchos visitantes. Consideran que sin una infraestructura fiable es imposible pensar en el desarrollo de la región y en la conservación de su patrimonio único.
Mientras tanto, los vecinos de Las Médulas siguen esperando una pronta solución al problema y confían en que las autoridades finalmente presten atención no solo a los monumentos y los turistas, sino también a quienes viven aquí durante todo el año.












