
El sector agrícola español se ha situado en el centro de la atención después de que los líderes de las dos mayores organizaciones — Asaja y COAG — se negaran a participar en una reunión con la vicepresidenta y ministra de Hacienda, María Jesús Montero. El motivo no fue solo la agenda apretada, sino también profundas discrepancias sobre el reparto de las ayudas tras las devastadoras tormentas que causaron enormes daños en la agricultura andaluza. Según Ale Espanol, cerca del 20% de las tierras de cultivo de la región quedaron completamente destruidas y las pérdidas superan los 3.000 millones de euros. Este nuevo episodio ha reavivado la disputa entre las autoridades regionales y centrales, así como dentro del propio sector agrícola.
Las autoridades iban a debatir los detalles del apoyo a los afectados, pero la ausencia de los principales representantes del campo puso en duda la eficacia del encuentro. Montero convocó no solo a asociaciones agrícolas, sino también a sindicatos y organizaciones femeninas de áreas rurales. Sin embargo, el presidente de Asaja-Andalucía, Ricardo Serra, y el portavoz de COAG, Juan Luis Ávila, optaron por no acudir, alegando falta de tiempo y una sobrecarga de compromisos. Entre sus prioridades figuran el debate sobre el futuro presupuesto de la Política Agraria Común de la UE y la escasez de mano de obra en el campo.
Desacuerdo sobre los pagos
La principal causa de la tensión son los criterios para distribuir la ayuda financiera. Muchos agricultores consideran que el sistema actual no refleja la verdadera magnitud de los daños ni la capacidad económica de los afectados. Como resultado, parte del sector agrario teme que los fondos no lleguen a quienes realmente necesitan apoyo. Este asunto volvió a salir a la luz durante la sesión de control en el Parlamento de Andalucía, donde representantes del PSOE y del partido en el gobierno se acusaron mutuamente de ineficacia y retrasos en los pagos.
Según representantes del gobierno, se han destinado 7.000 millones de euros para apoyar a los afectados y los primeros pagos ya comenzaron a llegar en marzo. Sin embargo, las autoridades regionales sostienen que sus programas de ayuda son más específicos, aunque las solicitudes para acceder a ellos solo podrán presentarse a partir de abril. El presidente de Andalucía, Juanma Moreno, subrayó que la demora se debe a la necesidad de analizar la situación cuidadosamente, para que los fondos lleguen realmente a quienes han sufrido las mayores pérdidas.
Disputas políticas y consecuencias
La cuestión de la rapidez y la transparencia en los pagos ha desencadenado una nueva confrontación entre Madrid y Sevilla. Los representantes del gobierno central insisten en la magnitud y celeridad de su apoyo, mientras que los funcionarios regionales señalan retrasos previos en pagos en otras regiones, como tras la catástrofe en La Palma o las inundaciones en Valencia. En respuesta a las acusaciones de demoras, Moreno afirmó que el presupuesto regional destina más ayudas por damnificado que el gobierno central.
Al mismo tiempo, según informa Ale Espanol, muchos agricultores manifiestan su descontento no solo con la cuantía, sino también con el mecanismo de distribución de ayudas. Temen que los trámites burocráticos y las discrepancias políticas acaben alargando los pagos reales durante meses. Cabe recordar que disputas similares sobre la distribución de fondos públicos ya han provocado sonadas dimisiones en el gobierno. Por ejemplo, la reciente salida de Yolanda Díaz del cargo de vicepresidenta supuso un giro inesperado en todo el escenario político, como se analizó en detalle en el reportaje sobre las causas y consecuencias del drástico cambio de rumbo en la dirección del país.
Contexto y acontecimientos recientes
En los últimos años, España se enfrenta cada vez más a fenómenos meteorológicos extremos que causan graves daños al sector agrícola. Solo en los dos últimos años, los agricultores de Andalucía y Valencia han exigido en varias ocasiones la revisión del sistema de distribución de ayudas tras desastres naturales. En 2024, surgieron disputas similares después de las inundaciones en Murcia, cuando parte de los afectados no llegó a recibir los pagos prometidos. En 2025, se debatieron nuevos mecanismos de apoyo, pero su implantación se retrasó debido a las diferencias políticas entre las regiones y el gobierno central. Estos hechos evidencian que la distribución de las ayudas sigue siendo uno de los problemas más delicados para el sector agrario español.












