
El lunes, en Madrid, se celebró una sesión de la comisión parlamentaria que investiga las circunstancias y la actuación de las autoridades durante la devastadora DANA que azotó Valencia el 29 de octubre de 2024. En aquella catástrofe murieron 230 personas, y hasta la fecha persisten las dudas sobre el trabajo de los servicios de emergencia y de la administración regional. En esta ocasión, comparecieron ante los diputados la exconsellera de Justicia e Interior del gobierno de la Generalitat Valenciana, Salomé Pradas, así como el exsecretario del ejecutivo autonómico, Cayetano García Ramírez.
Pradas, actualmente imputada en un proceso penal abierto en el juzgado de Catarroja, se convirtió en la figura central de la comparecencia. Fue citada después de que comentara públicamente sus actuaciones durante el día de la tragedia en un canal de televisión. Hasta entonces, la comisión había retrasado su citación, a pesar de que figuraba entre los primeros testigos de la lista.
El curso de la investigación
Poco después de la entrevista, Pradas entregó a la jueza Nuria Ruiz Tobarra los mensajes intercambiados con el entonces president de la Generalitat Valenciana, Carlos Mazón, y con su jefe de gabinete, José Manuel Cuenca. De esas comunicaciones se desprende que, ya en la mañana del 29 de octubre, Pradas mantenía informada a la dirección sobre la evolución de la situación. Informó del aumento del riesgo en la zona de Ribera Alta, del estado crítico del barranco del Poyo y del río Magro, así como de la activación de la alerta hidrológica en varios municipios.
Ese mismo día, los servicios de emergencia pasaron a un estado de máxima alerta y los bomberos y equipos de rescate fueron enviados a las zonas más afectadas. Pradas también alertó sobre la necesidad de extremar la precaución ante la tormenta que se acercaba a la costa. A pesar de las informaciones preocupantes, el presidente Mazón no modificó su agenda de trabajo.
Decisiones internas
En la correspondencia presentada ante el tribunal, se observa cómo Cuenca daba instrucciones a Pradas para gestionar la crisis. A las 16:28, media hora antes del inicio de la reunión del gabinete de emergencia (Cecopi), Pradas informó sobre la primera víctima mortal en la ciudad de Utiel. Más tarde, cuando la situación empeoró, Cuenca insistió en que no se decretara el confinamiento de la población: «Salo, nada de cuarentenas, por favor, tranquilidad», fue su mensaje.
Ese mismo día, Pradas mantuvo contacto con la delegada del Gobierno en Valencia, Pilar Bernabé, y coordinó la colaboración con los bomberos locales y los servicios de protección civil. Las autoridades intentaron responder rápidamente a la información recibida, pero la magnitud del desastre sorprendió incluso a los especialistas más experimentados.
El papel de otros funcionarios
A las 15:30, durante la sesión de la comisión, intervino Cayetano García Ramírez, quien al momento de la tragedia ocupaba el cargo de secretario del gobierno autonómico y actualmente trabaja en el área económica de la administración de Juanfran Pérez Llorca. Según explicó, fue precisamente a él a quien Pradas acudió para solicitar asesoramiento jurídico respecto a la posible implantación del régimen de aislamiento. Aquella conversación duró poco más de cinco minutos, pero durante ese periodo se tomaron decisiones clave para gestionar la catástrofe.
De las declaraciones se desprende que las autoridades regionales actuaron en condiciones de extrema incertidumbre. Cada paso se discutía en un círculo reducido y la responsabilidad por las consecuencias recaía en unas pocas personas. Las preguntas sobre si era posible evitar una tragedia de tal magnitud siguen sin respuesta.
Próximos pasos
La comisión continúa analizando las actuaciones de todos los implicados en los acontecimientos del 29 de octubre. Se presta especial atención a la comunicación entre los diferentes niveles de gobierno y a la agilidad en la toma de decisiones. La investigación también examina cómo fue transmitida la información sobre la amenaza inminente entre los servicios y por qué no se tomaron medidas de seguridad más estrictas.
En las próximas semanas se esperan nuevos interrogatorios y la publicación de materiales adicionales que podrían arrojar luz sobre los detalles de la tragedia. Las familias de las víctimas y los afectados esperan respuestas, mientras la opinión pública sigue de cerca el curso de la investigación.












