
La inquietud ha vuelto a instalarse en los muros del Palacio de la Zarzuela. Esta vez, la preocupación gira en torno a la salud de la infanta Margarita, la hermana menor del rey emérito Juan Carlos. A sus 86 años, la duquesa de Soria ha tenido que enfrentar una de las pruebas más duras: una grave neumonía que requirió su inmediata hospitalización. Pasó diez días ingresada en la unidad de cuidados intensivos de una clínica madrileña. Por fortuna, la fase más crítica ya quedó atrás. Actualmente, la infanta se encuentra en casa, continuando su recuperación con apoyo de oxígeno. Esta situación ha generado gran inquietud entre sus allegados, considerando su avanzada edad y antecedentes médicos.
No es la primera vez que la salud de doña Margarita causa preocupación en su familia. En el pasado, ya tuvo que ser atendida por los médicos debido a una infección cutánea con linfangitis en la pierna izquierda, que afortunadamente logró superar sin complicaciones. Además, en 2022, durante una comida con amigas, sufrió una aparatosa caída en la que se golpeó la cara y la cabeza. En aquella ocasión, fue necesaria la intervención urgente de los servicios de emergencia y, tras ser evaluada en el hospital —incluyendo una tomografía craneal— los médicos descartaron lesiones cerebrales. Todo quedó en un gran susto y un hematoma visible.
Si el proceso de rehabilitación transcurre según lo previsto y la infanta se siente con fuerzas para viajar, se espera que visite pronto la ciudad gallega de Sanxenxo. Allí tiene previsto reencontrarse con su hermano, el rey emérito. Un encuentro similar ya tuvo lugar en junio del año pasado, cuando Juan Carlos I pasó tiempo junto a su hermana, su cuñado Carlos Zurita y sus sobrinos. Se espera que el rey honorífico llegue a Pontevedra el 5 de noviembre, justo después de un chequeo médico programado en Vitoria. El principal motivo de su sexto viaje a España este año será participar en una regata de vela. Al mismo tiempo, en Francia está a punto de publicarse su libro de memorias titulado «Reconciliación», que promete causar gran revuelo.
Conociendo el carácter fuerte y obstinado de la infanta Margarita, es de esperar que, tras unos días de descanso en su piso de Madrid, en el barrio de Salamanca, pronto retome su vida activa. Pese a la ceguera congénita que marcó su destino, doña Margarita ha demostrado desde su juventud una independencia y un espíritu luchador admirables. Su gran pasión y consuelo siempre ha sido la música. Se convirtió en una excelente pianista y disfruta de una amplia variedad de géneros, desde la música clásica hasta el rock, asistiendo a conciertos de estrellas como Bruce Springsteen. Su principal apoyo es su marido, el doctor Zurita, que la ayuda a moverse en silla de ruedas y le lee libros. También encuentra una enorme alegría en pasar tiempo con su nieto Carlos y en participar en la labor de diversas fundaciones.












