
En Cataluña se ha abierto un intenso debate sobre la urgente necesidad de reducir la población de jabalíes salvajes. El motivo es un brote de peste porcina africana detectado en el parque natural de Collserola, en Barcelona. El president de la Generalitat, Salvador Illa, durante una visita de trabajo en México, mantuvo una reunión online con los alcaldes de los municipios afectados por la epidemia. Tras el encuentro, declaró que la región debe endurecer el control sobre la población de jabalíes para evitar la propagación de este peligroso virus.
Illa subrayó que la situación exige medidas decididas pero equilibradas. Según señaló, es necesario no solo mantener sino también reforzar las acciones para regular la población de estos animales. Al mismo tiempo, advirtió que cualquier actuación debe llevarse a cabo siempre dentro del marco legal y con respeto por la naturaleza, para evitar una caza desmedida o disparos indiscriminados.
Medidas de control
En la zona de Collserola ya operan unidades de la Unidad Militar de Emergencias (UME). Su misión es limitar la propagación del virus entre la fauna silvestre y evitar que llegue a las granjas porcinas. Ya se han confirmado nueve casos de infección entre jabalíes. Las autoridades catalanas estudian aplicar medidas similares en otras regiones de la autonomía donde la población de jabalíes también supera los límites permitidos.
Para coordinar las acciones, la Generalitat ya ha iniciado conversaciones con las asociaciones de cazadores. Se espera que próximamente se elaboren nuevos protocolos para regular la población de animales salvajes. Las autoridades subrayan que no se trata de una erradicación total, sino de un control selectivo destinado a minimizar los riesgos para la agricultura y la salud pública.
El sector exportador, en peligro
El brote de peste porcina africana en Barcelona ha generado inquietud no solo entre los ganaderos, sino también en el mercado internacional. China y Corea del Sur, dos de los principales compradores de carne de cerdo española, han restringido temporalmente la importación de productos procedentes de la provincia de Barcelona. Sin embargo, tras las explicaciones de la Generalitat y el Ministerio de Agricultura, ambos países aceptaron suavizar las restricciones: el veto afecta únicamente a la producción originada en la zona del brote.
Las autoridades británicas también han decidido no imponer un veto total a la importación de carne de cerdo española. No obstante, establecieron que los productos elaborados en un radio de 20 kilómetros del foco de la enfermedad no podrán importarse. En el resto de las regiones de Cataluña, las exportaciones continúan con normalidad, lo que ha evitado pérdidas económicas graves para el sector.
Reacción social
La cuestión sobre el control de la población de jabalíes lleva tiempo generando polémica en Cataluña. Por un lado, los agricultores y propietarios de granjas porcinas apoyan la iniciativa de las autoridades, preocupados por posibles nuevos brotes de enfermedades y daños a las cosechas. Por otro lado, los ecologistas y algunos vecinos se oponen a las cacerías masivas, insistiendo en buscar soluciones más humanas.
Salvador Illa hizo un llamado a equilibrar los intereses del sector agrícola con la preservación del ecosistema. Subrayó que cualquier medida debe ser transparente y consensuada con expertos. Las autoridades aseguran que informarán a la población sobre cada paso en la lucha contra la epidemia y en el control de la población de jabalíes.












