
Endurecimiento de la condena en un caso de delitos sexuales contra menores
El Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV) ha decidido aumentar la pena de prisión para el ex instructor de surf de Hondarribia (Guipúzcoa). Ahora, el condenado deberá cumplir 88 años y 5 meses de cárcel por los delitos sexuales cometidos contra once niños que eran sus alumnos. Además, el tribunal lo declaró culpable de posesión de pornografía infantil.
Inicialmente, el tribunal de primera instancia condenó al acusado a 71 años y 5 meses de prisión. Sin embargo, tras revisar los recursos presentados por la fiscalía y los representantes de las víctimas, la más alta instancia judicial de la región consideró necesario endurecer la pena. El punto clave fue reconocer que las acciones del acusado implicaron no solo violencia física, sino también daño emocional hacia los menores.
Reevaluación de la naturaleza de los delitos y reconocimiento de la presión emocional
Anteriormente, el tribunal de primera instancia calificó los hechos como abuso de posición, sin apreciar intimidación ni amenazas. Sin embargo, los abogados de las víctimas argumentaron que el instructor generó un clima de presión psicológica, aprovechando su autoridad y la diferencia de edad para manipular. El Tribunal Superior aceptó este argumento, señalando que la influencia emocional y la presión psicológica también constituyen una forma de violencia, especialmente cuando las víctimas son menores de edad.
Los jueces subrayaron que la violencia contra los niños no se limita únicamente al daño físico. En este caso, el acusado se aseguró la oportunidad de cometer delitos al generar en las víctimas una sensación de seguridad y confianza, lo que le permitió actuar con impunidad. Esta circunstancia fue la base para reclasificar la mayoría de los episodios como delitos más graves — agresión de carácter sexual, y no simplemente abuso de confianza.
Aumento de indemnizaciones y consecuencias para las víctimas
Como resultado de la revisión del caso, el tribunal no solo amplió la condena del acusado, sino que también ordenó incrementar en un 30% la compensación para las víctimas. Esta decisión se justifica por la necesidad de reconocer y reparar el daño moral y psicológico sufrido por los menores. Los jueces destacaron que la protección de los derechos de los niños requiere especial atención a su integridad física y mental.
Este caso se ha convertido en uno de los más notorios de la región en los últimos años. Ha vuelto a poner sobre la mesa la seguridad de los niños en las escuelas deportivas y la importancia de reaccionar a tiempo ante cualquier señal de abuso por parte de adultos con poder y autoridad. La decisión del Tribunal Supremo podría sentar un precedente para casos similares en el futuro.












