
Un sonado proceso judicial sacude Madrid: el juez Arturo Zamarriego, del Juzgado de Instrucción número 9 de la capital, ha citado a declarar el 2 de febrero como testigos al ex secretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán, y al actual secretario de Estado de Telecomunicaciones, Antonio Hernando. Sus testimonios serán clave para esclarecer el caso contra la ex militante socialista Leire Díez y el empresario Javier Pérez-Dolset, sospechosos de intentar desacreditar a la cúpula de la Fiscalía Anticorrupción y a la unidad UCO de la Guardia Civil.
La investigación apunta a que Díez y Pérez-Dolset podrían haber urdido una trama para minar la confianza en los principales órganos encargados de investigar la corrupción entre políticos y empresarios. Durante las vistas preliminares, ambos acusados negaron actuar por orden del partido, aunque admitieron haberse reunido con Cerdán poco después de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, publicara en abril de 2024 una carta relacionada con el caso abierto contra su esposa, Begoña Gómez.
El tribunal presta especial atención a determinar si Díez actuaba de forma independiente como periodista o si mantenía vínculos estrechos con la dirección del PSOE. En una de las grabaciones incorporadas al caso, ella se refiere a Sedrán como su “mano derecha”. Pérez-Dolset precisó que en una de las reuniones donde se discutieron posibles seguimientos por parte del excomisario José Manuel Villarejo, también estuvo presente Antonio Hernando, quien en ese momento ocupaba el cargo de subdirector del gabinete del Gobierno.
Revisión de los lazos con el PSOE y el papel clave de los testigos principales
El juez envió una solicitud oficial al PSOE, exigiendo que en un plazo de diez días se confirme si Leire Díez era miembro del partido, cuándo cesó su afiliación, si ocupó algún cargo y si recibió alguna remuneración por ello. Díez había declarado anteriormente que llevaba casi veinte años en el partido, pero que lo abandonó en el verano de 2024 tras el escándalo por la grabación en la que ofrecía al acusado en el caso de hidrocarburos llegar a un acuerdo con la fiscalía a cambio de información.
Además, el tribunal quiere saber si Sedrán y Hernando eran miembros del partido o del gobierno, y si desempeñaban algún cargo en esas estructuras. Como parte de la investigación, también será citado el empresario Luis del Rivero, quien organizó el encuentro entre Díez, Pérez-Dolset y el fiscal Ignacio Stampa el 7 de mayo. Justamente en la oficina de Del Rivero se celebraron anteriormente reuniones entre Stampa y otros conocidos políticos, entre ellos la expresidenta del gobierno de Madrid, Esperanza Aguirre, y el líder de Vox, Santiago Abascal.
El fiscal Stampa grabó la conversación con Díez y Pérez-Dolset, que ahora forma parte de las pruebas del caso. En la grabación, Díez afirma que rendía cuentas a Sedrán, mientras que Pérez-Dolset sostiene que el presidente del gobierno les encargó ‘limpiar’ la fiscalía y la policía de irregularidades.
Grabaciones, nuevos interrogatorios y peritajes técnicos
En el caso figuran no solo declaraciones, sino también varias grabaciones de audio. Una de ellas fue publicada en los medios y recoge una conversación entre Díez, Pérez-Dolset y el abogado de Sedrán, Jacobo Teijelo. Durante la reunión, contactaron por videollamada con el acusado en el caso de hidrocarburos, Alejandro Hamlyn, a quien ofrecieron información sobre miembros de la UCO a cambio de la posibilidad de llegar a un acuerdo con la fiscalía y la Abogacía del Estado.
El juez citó a Hamlin a declarar el mismo día que a Sedrana, Hernando y del Rivero. Además, ambas grabaciones —la conversación con Stampa y la reunión con Hamlin— fueron enviadas al laboratorio policial para un peritaje técnico. En el primer caso, los expertos deberán mejorar la calidad del audio; en el segundo, identificar quién pudo haber realizado la grabación.
La investigación sigue avanzando: nuevas revelaciones y expectativas
El proceso judicial contra Díez y Pérez-Dolset gana impulso. La investigación busca determinar hasta qué punto miembros del partido y del gobierno estuvieron implicados en intentos de influir en el trabajo de los órganos anticorrupción. Se esperan nuevos interrogatorios y, posiblemente, la aparición de materiales adicionales que podrían cambiar el curso del caso.
Aún no está claro si los acusados actuaron por iniciativa propia o si detrás de sus acciones había figuras más influyentes. Las próximas audiencias prometen arrojar luz sobre las complejas relaciones entre políticos, empresarios y los cuerpos de seguridad en España.
Se prevé que en las próximas semanas se den a conocer nuevos detalles que podrían influir significativamente en el curso de la investigación y en el destino de los implicados.












