
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a situarse en el centro de un escándalo internacional al acusar a Dinamarca de ser incapaz de contrarrestar la influencia rusa en la zona de Groenlandia. Según él, København lleva dos décadas ignorando los llamados de la OTAN para reforzar la seguridad en el norte del Atlántico. Ahora, según el mandatario estadounidense, ha llegado el momento de tomar medidas decisivas y Washington está dispuesto a asumir el control de la situación.
Trump no se limitó a las palabras: afirmó abiertamente la posibilidad de usar la fuerza militar para establecer el control sobre Groenlandia. Estas declaraciones provocaron una fuerte reacción no solo en Dinamarca sino en toda Europa. Al mismo tiempo, funcionarios rusos subrayaron que Groenlandia sigue siendo territorio danés y diplomáticos presentes en las reuniones de la OTAN desmintieron los rumores sobre la presencia de barcos rusos y chinos cerca de la isla.
Respuesta de Europa
En medio de la escalada de la retórica estadounidense, seis países europeos, entre ellos Francia, Alemania, Suecia y Noruega, decidieron enviar sus unidades militares a Groenlandia. Este paso sorprendió a muchos observadores y demostró que Europa no piensa quedarse al margen del conflicto en torno a esta isla de importancia estratégica.
Alemania atrajo especial atención al, según medios, retirar en secreto a su personal militar de la región sin dar explicaciones. Esta maniobra ha generado numerosos rumores y especulaciones sobre los verdaderos objetivos de Berlín y su postura en la actual coyuntura. No obstante, las autoridades hasta ahora evitan hacer comentarios y prefieren no revelar detalles de lo sucedido.
Presión económica
Paralelamente a los preparativos militares, Trump anunció la imposición de aranceles del 10% a productos procedentes de Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos y Finlandia. Según él, estas medidas se mantendrán hasta que se alcance un acuerdo sobre el traspaso de Groenlandia bajo control estadounidense. Además, a partir del 1 de junio, las tarifas aumentarán hasta el 25%, lo que podría impactar gravemente en la economía de los países europeos.
Esta decisión provocó duras críticas de los líderes europeos, quienes calificaron la acción de Washington como un intento de chantaje económico. En respuesta, en Bruxelles ya se evalúan posibles contramedidas, entre ellas la introducción de aranceles espejo para productos estadounidenses y la revisión de la cooperación dentro de la OTAN.
Groenlandia al límite
La situación en torno a Groenlandia se está descontrolando rápidamente. La isla, que durante años permaneció fuera del foco internacional, ha pasado de repente a ser el epicentro de la rivalidad geopolítica entre Estados Unidos, Rusia y Europa. La cuestión sobre quién controlará esta región estratégica se vuelve cada vez más urgente.
Mientras algunos países refuerzan su presencia militar, otros intentan resolver el problema por vías económicas. Sin embargo, es evidente que ninguna de las partes está dispuesta a ceder. Se percibe en el ambiente que una nueva crisis diplomática podría convertirse en algo mucho más grave. Además, parece que Europa está dispuesta, por primera vez en mucho tiempo, a desafiar la presión estadounidense.












