
En el noreste de España, entre los paisajes pintorescos de la Costa Brava, se encuentra una playa que recientemente ha sido reconocida como uno de los mejores rincones ocultos de Europa. Cala Estreta, una pequeña cala caracterizada por su privacidad y belleza natural, ha atraído la atención de expertos europeos y viajeros en busca de nuevas experiencias lejos del turismo masivo.
La playa está situada a unos ocho kilómetros de la ciudad costera de Palamós, en la zona de Cap Roig. Cala Estreta destaca por su forma inusual: dos calas curvas separadas por un arrecife rocoso crean una sensación de aislamiento total del mundo exterior. Rodeada de bosques de pinos y formaciones rocosas, esta zona es ideal para quienes valoran la tranquilidad, el agua cristalina y la posibilidad de disfrutar de la naturaleza sin aglomeraciones.
La franja de arena aquí es estrecha y el fondo cerca de la orilla es pedregoso, por lo que se recomienda a los turistas llevar calzado cómodo para bañarse. Los aficionados al buceo y snorkel podrán apreciar la transparencia del agua y la riqueza de la vida marina. Una de las particularidades de Cala Estreta es una antigua casa de pescadores del siglo XVI situada en uno de los extremos de la playa. Se puede alquilar por un día para disfrutar de una experiencia en plena armonía con la naturaleza.
La playa está abierta a los amantes del nudismo y, durante los fines de semana en verano, cuenta con servicio de socorristas. A pesar de su belleza, Cala Estreta permanece tranquila incluso en plena temporada, lo que la hace especialmente atractiva para quienes buscan privacidad.
Llegar a Cala Estreta no es tan sencillo como a la mayoría de las playas populares de la región. En coche, hay que tomar la carretera C-35 en dirección a la Platja del Castell. Después de girar hacia el camping Benelux, la carretera se convierte en pista de tierra y, durante el verano, este tramo está cerrado al tráfico. La mejor opción es dejar el coche en el aparcamiento de la Platja del Castell y recorrer a pie aproximadamente kilómetro y medio por un sendero pintoresco. El trayecto dura unos 30 minutos y, al final del camino, unas escaleras bajan hacia el mar.
Otra manera de llegar a Cala Estreta es tomar el sendero costero que parte de los jardines de Cap Roig. Esta ruta es más larga, pero ofrece vistas espectaculares a la costa y supone unos 40 minutos a pie.
A pesar de la dificultad de acceso, Cala Estreta atrae cada año a amantes de la naturaleza y del silencio. No hay bares ni restaurantes ruidosos, pero sí la posibilidad de disfrutar del sol, el mar y la tranquilidad. Es una playa ideal para quienes desean descubrir una España menos explorada y vivir el ambiente auténtico de la Costa Brava.
Los viajeros destacan que visitar Cala Estreta es una oportunidad para conocer otra faceta de la costa española, donde la naturaleza es el principal valor y el turismo masivo no altera la armonía de este lugar único.












