
La decisión de cerrar el museo Eureka! en San Sebastián ha supuesto un golpe inesperado para los habitantes del País Vasco. Esta medida implica no solo la pérdida del único gran centro científico de la región, sino también la reducción de oportunidades para iniciativas educativas y culturales que durante años han fomentado el interés por la ciencia entre jóvenes y adultos. Para muchas familias y escuelas, la desaparición de este espacio significa tener que buscar alternativas fuera de la autonomía.
Según destaca El Pais, el museo, ubicado en el Parque Tecnológico de Miramón, dejará de funcionar a finales de junio. En su lugar se abrirá un nuevo centro, mucho más pequeño, llamado «Atenea», en el edificio Tabakalera. Sin embargo, el nuevo espacio contará con solo 500 metros cuadrados frente a los 8 000 anteriores, y no estará completamente dedicado a la ciencia. Esto genera preocupación entre docentes y la comunidad científica, ya que el antiguo museo recibía cada año hasta 100 000 escolares y ofrecía exposiciones interactivas únicas, imposibles de reproducir en el nuevo formato.
Reacción social
Tras el anuncio del cierre de Eureka!, en internet se inició una recogida de firmas en defensa del museo. La iniciativa fue impulsada por Idoia Mugica, doctora en química, quien subraya que la pérdida de un centro de este tipo no es solo la desaparición de un equipamiento cultural, sino la pérdida de un recurso estratégico para la educación y el desarrollo regional. En un día, más de 4 100 personas apoyaron la petición, reflejando el alcance del malestar social.
Causa especial indignación el hecho de que el nuevo centro no podrá ofrecer a los visitantes instalaciones como el observatorio astronómico vinculado al telescopio Hubble ni el planetario digital con una cúpula única. Además, desaparecerá la escultura habitual de Albert Einstein, que recibía a los visitantes en la entrada. Según RUSSPAIN.COM, estos cambios pueden llevar a que los habitantes del País Vasco tengan que desplazarse a Barcelona, Madrid u otras ciudades de España para visitar museos de ciencia.
Posición de la fundación y futuro de los empleados
La fundación Kutxa, que financia Eureka! desde su apertura en 2001, explica el cierre como una necesidad de adaptarse a nuevos formatos de comunicación científica. Consideran que el modelo anterior ha quedado obsoleto y no responde a las exigencias actuales de los espacios educativos. En su comunicado, la fundación subraya que no se trata de una reubicación del museo, sino del cierre de toda una etapa. Al mismo tiempo, garantizan que los 16 empleados serán reubicados en otros departamentos de la fundación para evitar despidos.
Sin embargo, representantes del movimiento Eureka Bizirik y numerosos docentes consideran que el nuevo centro no podrá reemplazar la dimensión ni la calidad de la oferta educativa anterior. En particular, advierten que los laboratorios especializados, talleres y módulos interactivos —más de 270 en total— no tendrán cabida en el nuevo espacio. Esto es especialmente relevante para los colegios, que no pueden organizar estas actividades por cuenta propia.
Contexto y consecuencias
El cierre de Eureka! se produce en un contexto de otros cambios culturales en la región. Por ejemplo, recientemente las autoridades del País Vasco lograron el regreso temporal del célebre cuadro de Picasso «Guernica» a Bilbao, lo que generó un amplio debate público y discusión sobre el papel de los símbolos culturales en la vida de la autonomía. Más detalles sobre este evento en el reportaje sobre el traslado de la «Guernica» de Picasso a Bilbao.
El futuro del edificio de Eureka! sigue siendo incierto. La fundación no ha revelado sus planes para su posible uso posterior. Por otro lado, la entrada al museo costaba 10 euros y la visita al planetario, otros 4 euros, lo que lo hacía accesible para la mayoría de las familias. En los últimos años, la asistencia descendió, aunque en sus mejores momentos el museo llegaba a cubrir hasta la mitad de sus gastos por sí mismo.
Casos similares en España
En los últimos años, España ha experimentado una disminución en el número de grandes museos y centros científicos, especialmente en regiones donde la financiación cultural y educativa depende de fondos privados. Por ejemplo, en Valencia se debatió el cierre parcial de las exposiciones de la Ciudad de las Artes y las Ciencias, mientras que en Málaga, hace unos años, cerró un museo de ciencia interactivo por falta de recursos. Estos cambios suelen provocar protestas entre docentes y familias, ya que afectan directamente al acceso a la educación científica de niños y jóvenes. Al mismo tiempo, en grandes ciudades como Barcelona y Madrid siguen abriéndose nuevos espacios enfocados en el enfoque STEAM, lo que resalta la creciente brecha entre las oportunidades de las capitales y las regiones.











