
Navarra, tierra de contrastes y tradiciones ancestrales, esconde en sus verdes valles y a los pies de los Pirineos verdaderos oasis de tranquilidad. Esta región del norte de España es conocida no solo por sus ciudades históricas y su gastronomía, sino también por sus manantiales curativos, alrededor de los cuales han surgido modernos centros de bienestar. Ofrecen la combinación perfecta entre la balneoterapia tradicional y las más avanzadas tecnologías de spa, permitiendo a los visitantes encontrar la armonía entre cuerpo y mente en plena naturaleza virgen. Desde históricos balnearios hasta hoteles de lujo con campos de golf, Navarra tiene opciones para todos aquellos que buscan paz y renovación.
Tesoros termales en el corazón de la naturaleza
En el pintoresco valle de Malerreka, entre colinas esmeralda, se encuentra el balneario de Elgorriaga. Su singularidad reside en sus fuentes con una de las mayores concentraciones de sal de Europa, lo que aporta al agua propiedades terapéuticas excepcionales. El complejo arquitectónico, compuesto por cuatro edificios, está perfectamente integrado en el paisaje, y sus modernas piscinas termales junto a una amplia gama de tratamientos de bienestar ocupan más de 55.000 metros cuadrados. El centro está abierto todos los días hasta las ocho de la tarde, permitiendo disfrutar de la puesta de sol directamente desde la piscina. Un poco más al sur, en la frontera con La Rioja y Aragón, se ubica Fitero, el balneario más antiguo de España. Sus orígenes se remontan a la época romana. Actualmente cuenta con dos edificios históricos, bautizados en honor al poeta Gustavo Adolfo Bécquer y al virrey Palafox. Aquí se aprovechan las propiedades curativas de los manantiales minerales locales para diferentes programas terapéuticos, mientras que el entorno natural ofrece una atmósfera de tranquilidad y profundo sosiego.
Lujo y relax a las puertas de Pamplona
Para quienes buscan combinar la tranquilidad con la proximidad a la vida urbana, el Castillo de Gorraiz Hotel Golf & Spa es una opción perfecta. Este moderno hotel de cuatro estrellas, situado en el tranquilo valle de Egüés, a pocos minutos de Pamplona, ofrece a sus huéspedes un servicio impecable. Entre sus instalaciones destacan un spa de primera categoría, un exclusivo campo de golf, gimnasio y un restaurante de alta cocina. Sus cuidados jardines y el elegante diseño lo convierten en el escenario ideal para una escapada romántica o unas vacaciones completas. Otra opción destacada es el Hotel & Spa Mirador de Ulzama. Rodeado de frondosos bosques y prados, es el punto de partida ideal tanto para quienes buscan privacidad como para los aficionados al turismo activo. La cercanía al club de golf Ulzama atrae a deportistas, mientras que el centro wellness, con dos piscinas cubiertas y baño turco, permite relajarse por completo tras un día lleno de actividades.
Oasis urbanos de tranquilidad
La propia Pamplona también presume de excelentes opciones para descansar en un spa. En pleno centro histórico, con vistas a la Plaza Consistorial, donde cada año comienza el famoso encierro de San Fermín, se encuentra el Hotel Pompaelo Urban Spa. Este elegante hotel boutique ofrece a sus huéspedes un moderno spa urbano, un auténtico refugio de la agitación de las calles. A las afueras de la ciudad, en un edificio de siglos de historia, está el Hotel & Spa Pamplona El Toro. Rodeado de naturaleza, combina el encanto histórico con comodidades contemporáneas, entre ellas un spa y un reconocido restaurante. Por último, el Hotel Alma Pamplona es la expresión del estilo moderno y el minimalismo. Sus amplias suites, amplia gama de servicios wellness, piscina cubierta, zona de aguas y gimnasio crean una atmósfera exclusiva y confortable, atrayendo a los viajeros más exigentes.












