
Las próximas elecciones al rectorado de la Universitat de València podrían transformar no solo la vida interna de una de las universidades más antiguas del país, sino influir en el futuro de la educación superior en la región. Por primera vez en muchos años, cuatro candidatos han debatido abiertamente sus propuestas, generando una oleada de emociones entre estudiantes, profesores y personal administrativo. Está en juego no solo el prestigio de la universidad, sino también su capacidad para afrontar los retos del presente.
Este año, más de 63.000 personas están llamadas a las urnas: desde estudiantes hasta investigadores y empleados administrativos. La decisión que tomen dará forma a la universidad en los próximos años y determinará quién sucederá a la primera mujer rectora en los 525 años de historia de esta institución.
Enfoques diversos
Cada candidato presentó su propia visión para el desarrollo del centro. Carles Padilla, doctor en filología y actual vicerrector de relaciones internacionales, criticó abiertamente la excesiva burocracia, que según él frena el progreso. Plantea la necesidad de fortalecer la participación de toda la comunidad en la toma de decisiones y exige una mayor transparencia en la gestión. Entre sus propuestas se encuentran aumentar la financiación para la investigación, crear un protocolo contra el acoso laboral y poner en marcha una oficina de apoyo en materia de vivienda.
Juan Luis Gandía, profesor de Economía y exvicerrector de Finanzas e Infraestructuras, considera que la universidad necesita urgentemente un nuevo rumbo. Señala un descontento creciente entre el personal y los estudiantes debido a la falta de claridad en el sistema de gestión. Gandía enfatiza la importancia de reformas en la transferencia de conocimiento, la actividad investigadora y la colaboración con el sector empresarial. Presta especial atención al problema de la falta de acceso a viviendas y al envejecimiento del personal docente.
Desafíos y soluciones
Francisco Rodenas, profesor de Trabajo Social y vicedecano de la Facultad de Ciencias Sociales, aboga por un cambio radical respecto a las costumbres arraigadas. Hace un llamamiento a abandonar la gestión inercial y acercar la administración a las personas. Rodenas propone dinamizar el parque científico para atraer nuevas empresas y recursos, además de garantizar becas, especialmente en un contexto de aumento de los costes de matrícula. Señala que la disminución del número de estudiantes de máster está directamente relacionada con este factor, lo que favorece a las universidades privadas. Asimismo, Rodenas subraya la importancia de la accesibilidad del transporte y sugiere convertir la universidad en una institución más atenta y cercana a sus miembros.
Ángeles Solanes, profesora de filosofía del derecho y responsable de relaciones internacionales de la facultad de derecho, apuesta por una transformación responsable. Defiende la digitalización, la colaboración internacional y la reducción de la burocracia. Solanes opina que la universidad debe estar preparada para los retos de la inteligencia artificial, así como prestar más atención a la sostenibilidad ecológica y social. Sin embargo, según afirma, incluso el reciente plan financiero plurianual aprobado no resuelve todos los problemas.
Principales controversias
Durante los debates entre los candidatos surgieron repetidamente desacuerdos agudos. El tema de la financiación fue uno de los más candentes: todos reconocen que los recursos son insuficientes, pero discrepan en las formas de abordar el problema. Algunos abogan por un control del gasto más estricto, mientras que otros insisten en la necesidad de lograr un mayor respaldo por parte de las autoridades regionales.
Cuestiones como la vivienda para estudiantes y profesores, así como la política de personal, también se discutieron con intensidad. La preocupación por el envejecimiento del personal y la falta de jóvenes especialistas es compartida por todos los candidatos, aunque sus propuestas difieren. Algunos plantean reformar el sistema de contratación, mientras que otros sugieren crear incentivos adicionales para los jóvenes.
Mirando al futuro
Los debates demostraron que, aunque todos comparten el compromiso con una universidad fuerte y abierta, las propuestas de reforma de los candidatos son diametralmente opuestas. Algunos apuestan por la innovación y la cooperación internacional, mientras que otros se enfocan en el apoyo social y las transformaciones internas. Sigue siendo una incógnita quién logrará unir a la comunidad universitaria y llevarla a un nuevo nivel.
Las elecciones del rector no serán simplemente un relevo en la dirección, sino una verdadera prueba para todo el sistema. Ya es evidente que nadie permanece indiferente ante el futuro de la Universitat de València.












