
La temporada de Fórmula 1 de 2023 en Catar marcó un punto de inflexión para toda la serie: las condiciones climatológicas extremas provocaron graves problemas de salud entre los pilotos, incluyendo desmayos y deshidratación. Tras este incidente, la Federación Internacional del Automóvil (FIA) decidió implementar nuevas medidas para proteger a los deportistas del sobrecalentamiento.
En 2024 se introdujeron cambios en el diseño de los monoplazas: se ampliaron las tomas de ventilación en la parte delantera para mejorar la circulación de aire en condiciones de calor. Paralelamente, los especialistas iniciaron el desarrollo de un sistema de refrigeración individual para los pilotos. Para 2025, el proyecto fue completado y la tecnología recibió la aprobación oficial de la FIA.
A diferencia de las soluciones habituales, como aires acondicionados o chalecos con gel congelado, el nuevo sistema es un dispositivo hidráulico ligero. Se fija directamente a la ropa interior ignífuga del piloto y consiste en finos tubos que recorren el pecho y la espalda. En Aston Martin confirmaron que Fernando Alonso y Lance Stroll probarán este equipamiento por primera vez en el Gran Premio de Singapur, donde la temperatura en el habitáculo puede superar los 55 grados y el flujo de aire fresco hacia los pies es limitado.
En la temporada actual, el uso del sistema queda a discreción de los equipos, pero a partir de 2026 será obligatorio para todos los participantes del campeonato. Alonso ya probó el dispositivo durante la segunda sesión de entrenamientos en Monza, aunque las condiciones meteorológicas en ese momento estaban lejos de ser extremas. Como modelo principal se ha elegido el Cypher Pro Micro Cooler de Chillout Motorsports: se trata de una camiseta especial con casi 50 metros de tubos por donde circula un líquido refrigerante. La temperatura se regula mediante un microprocesador, y todo el sistema se instala en un bloque compacto independiente.
En febrero, la FIA anunció oficialmente la finalización del proyecto y su aprobación por los departamentos técnicos de los equipos. Según el reglamento, el sistema se activa cuando la temperatura ambiente alcanza los 31 grados, medida por sensores especiales en cada circuito. Por ahora, el dispositivo funciona de forma autónoma y no está conectado a la electrónica del monoplaza, pero a partir de 2026 se integrará en el sistema general de seguridad, junto a elementos como Halo y Hans. Aunque no se trata de un aire acondicionado completo, su eficiencia se acerca bastante.












