
La escena política de Madrid vuelve a tensionarse tras una decisión que ha provocado una oleada de indignación en la sociedad. El ayuntamiento de la capital, con el apoyo de los votos del Partido Popular (PP), ha dado luz verde a la propuesta del partido de ultraderecha Vox. A partir de ahora, los centros municipales estarán obligados a informar a las mujeres sobre el llamado “síndrome postaborto”. Este concepto, que carece de base científica y no aparece en manuales médicos oficiales, se ha convertido en un motivo de gran controversia que divide de forma tajante a políticos y expertos.
El documento aprobado contempla que en distintos centros sociales, incluidos los de apoyo a la mujer y los servicios de emergencia, se proporcione información sobre supuestas consecuencias psicológicas tras la interrupción del embarazo. Representantes de Vox insisten en que esta medida es necesaria para proteger a las mujeres, alegando que el procedimiento puede causar graves traumas, depresión, adicción al alcohol e incluso pensamientos suicidas. El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, reconoció públicamente que el “síndrome postaborto” no es una categoría científica reconocida. Aun así, justificó el respaldo de su partido argumentando la importancia de informar plenamente sobre los posibles efectos de cualquier intervención quirúrgica.
Las fuerzas de la oposición, representadas por los socialistas (PSOE) y el partido Más Madrid, lanzaron una dura crítica. Consideran que la implementación de estas prácticas no es más que un intento de estigmatizar a las mujeres que se encuentran en situaciones difíciles. Los detractores de la iniciativa señalan que, bajo el pretexto de cuidar la salud, se promueven ideas ideológicas sin base científica. En los medios también se escucharon voces que afirman que esta decisión demuestra una profunda falta de respeto por el derecho de la mujer a decidir. Algunos comentaristas se preguntaron retóricamente si los autores del proyecto realmente creen que la decisión de interrumpir un embarazo se toma a la ligera y sin una profunda reflexión. Especial indignación causaron los intentos de relacionar el aborto con consecuencias como el alcoholismo o el insomnio, calificándolo de absurdo y pseudocientífico.
Cabe señalar que esta no es la primera vez que Vox intenta situar el tema del aborto en el centro del debate político. Una situación similar se produjo en 2023 en la comunidad autónoma de Castilla y León. En aquella ocasión, el vicepresidente regional de Vox, Juan García-Gallardo, anunció un conjunto de medidas destinadas a disuadir a las mujeres de la decisión que ya habían tomado. Ese episodio provocó una grave crisis en la coalición de gobierno y una ola de críticas en todo el país. Los acontecimientos actuales en Madrid muestran que el partido de Santiago Abascal no tiene intención de abandonar su estrategia, utilizando cuestiones sociales sensibles para movilizar a su electorado y ejercer presión sobre sus socios políticos.











