
¿Puede el poder del pensamiento positivo realmente influir en cómo responde el cuerpo a una vacuna? Nuevos datos de investigadores israelíes cuestionan las creencias tradicionales sobre la relación entre la mente y el sistema inmunológico. Resulta que una actitud optimista no solo mejora el ánimo, sino que también puede modificar procesos bioquímicos en el organismo, fortaleciendo la protección frente a los virus.
Durante un amplio experimento, científicos de la Universidad de Tel Aviv (Tel Aviv University) dividieron a los voluntarios en tres grupos. Unos recibieron un entrenamiento especial de neurofeedback dirigido a activar la llamada ‘ruta de la recompensa’ en el cerebro, responsable de la sensación de placer y la anticipación de experiencias agradables. El segundo grupo entrenó otras áreas cerebrales no relacionadas con la motivación, mientras que el tercero no realizó ninguna preparación mental.
Experimento bajo vigilancia científica
Los participantes que lograron ‘activar’ su cerebro mediante pensamientos positivos observaban en la pantalla cómo el rostro que tenían delante se tornaba cada vez más alegre; este era un indicador visual de la activación exitosa de las áreas cerebrales necesarias. Este enfoque permitió a los voluntarios experimentar literalmente cómo su actitud interna podía incidir en la fisiología.
Tras varias sesiones de entrenamiento, todos los voluntarios recibieron la vacuna estándar contra la hepatitis B. Dos y cuatro semanas después, se les midieron los niveles de anticuerpos específicos. Los resultados sorprendieron: aquellos que lograron generar expectativas positivas y activar el «centro del placer» mostraron una respuesta inmune significativamente más fuerte.
Psique e inmunidad
El efecto fue especialmente notable en quienes, durante el experimento, esperaban algo agradable, como unas próximas vacaciones o un reencuentro con seres queridos. Su cerebro respondía a los pensamientos positivos con un aumento de actividad en el área tegmental ventral (VTA), acompañado de una mayor producción de anticuerpos. Los investigadores señalan que esta reacción se asemeja al conocido efecto placebo, cuando la creencia en el éxito del tratamiento desencadena cambios fisiológicos reales.
Los autores del estudio subrayan que no se trata de magia, sino de complejos procesos neuroquímicos donde la dopamina, el neurotransmisor responsable de la motivación y el placer, juega un papel clave. Según los expertos, precisamente la dopamina podría ser el vínculo entre la psique y el sistema inmunológico.
Posibilidades y límites
A pesar de los resultados impresionantes, los investigadores llaman a no sacar conclusiones apresuradas. El número de participantes fue relativamente pequeño y la eficacia de la propia vacuna no se evaluó directamente. Sin embargo, los datos obtenidos abren nuevas perspectivas para el desarrollo de métodos no invasivos que refuercen el sistema inmunológico, desde oncología hasta enfermedades inflamatorias crónicas.
En el futuro, este tipo de entrenamientos mentales podría integrarse en programas integrales de fortalecimiento de la salud. Ya se debate entre especialistas la posibilidad de utilizar las expectativas positivas como complemento a los tratamientos médicos tradicionales. Sin embargo, para la implantación generalizada de este enfoque aún se requieren más investigaciones.
Nuevos horizontes
Psicólogos y neurofisiólogos cada vez señalan más que la frontera entre cuerpo y mente es mucho más difusa de lo que se creía. Si antes se pensaba que la inmunidad era únicamente cuestión de biología, ahora está claro: las emociones, las expectativas e incluso breves momentos de alegría pueden activar complejos mecanismos de defensa.
La pregunta de si es posible entrenar el sistema inmunológico con el poder de la mente sigue abierta. Pero ya es evidente: el optimismo no es solo un extra agradable, sino una herramienta real que puede ayudar al cuerpo a combatir las enfermedades.
Quizás no lo sabía, pero la Universidad de Tel Aviv (Tel Aviv University) es uno de los principales centros de investigación de Israel, destacando por su trabajo interdisciplinario entre medicina, psicología y neurociencias. Los científicos de esta institución participan regularmente en importantes proyectos internacionales cuyos resultados transforman nuestra comprensión de las capacidades del cerebro y el cuerpo humanos.












