
El nacimiento de gemelos para Estela Grande y su pareja, el futbolista Juan Iglesias, marcó un antes y un después en su rutina diaria. Tras una etapa final del embarazo complicada, con hospitalizaciones y riesgo de parto prematuro, la familia tuvo que someterse a un seguimiento médico constante. Según informa Divinity, la llegada al mundo de Luca y Liah estuvo acompañada de preocupación: uno de los recién nacidos ingresó en la unidad de cuidados intensivos, lo que exigió a los padres mantener la calma y fortaleza emocional.
Las primeras semanas en casa tampoco fueron sencillas. En vez de la alegría esperada, Estela Grande tuvo que enfrentarse a dificultades físicas y emocionales. Poco después de recibir el alta, sufrió una mastitis —una inflamación mamaria con dolor y fiebre alta— que la obligó a acudir a urgencias. Según contó la propia Estela, la experiencia fue extremadamente dolorosa y requirió atención médica. Pese a los contratiempos, tras el tratamiento, su estado mejoró y pudo volver a cuidar de sus hijos.
Diálogo abierto
Durante el proceso de adaptación a su nueva etapa, Estela Grande decidió no ocultar sus emociones y organizó una sesión de preguntas y respuestas en sus redes sociales. Fue sincera al contar a sus seguidores cómo se sentía, reconociendo que la realidad de la maternidad dista de lo que imaginaba. Según explicó, la idea generalizada de que con gemelos todo se vive por duplicado —desde el amor hasta los cuidados— no coincide con su experiencia personal. Actualmente, confesó, siente que todo se reparte entre dos hijos en vez de multiplicarse, lo que le genera tensión interna y tristeza.
Estela subrayó que resulta difícil expresarlo con palabras, pero está dispuesta a dar más detalles si sus seguidores lo desean. Su franqueza conectó con la audiencia, muchos de los cuales también pasaron por emociones inesperadas tras el nacimiento de sus hijos. Las preguntas abarcaron tanto el estado emocional como los aspectos prácticos del cuidado de los bebés.
Soluciones prácticas
Una de las consultas prácticas giró en torno a los cuidados nocturnos de los niños. Estela Grande explicó que en su casa, tras la puesta del sol, solo utilizan luz roja ambiental. Eligieron esta opción para minimizar la estimulación de los bebés durante la noche y crear un ambiente tranquilo para la lactancia y el cambio de pañales. Añadió que tienen varias lámparas con luz roja suave en casa, para no interrumpir el sueño de los niños y así facilitar las rutinas nocturnas.
Durante la conversación con sus seguidores, surgió la pregunta sobre sus planes a futuro: si Estela consideraría la posibilidad de tener tres o cuatro hijos. Ella respondió con humor, señalando que ahora toda su energía y atención están centradas en Luca y Liah, y que por el momento la idea de ampliar la familia no le parece realista.
Retos emocionales
El período posparto resultó para Estela Grande no solo una prueba física, sino también un tiempo de cambios emocionales. Confesó sentir tristeza y cierta confusión interna, algo que no siempre coincide con las expectativas sociales sobre la maternidad. Su relato sincero sobre las dificultades y dudas al cuidar de dos bebés recibió apoyo entre sus seguidores y abrió un debate sobre los problemas reales de las familias numerosas.
La historia de Estela Grande ilustra lo impredecible que puede ser el camino de una madre joven, especialmente en el caso de gemelos. Su experiencia demuestra que, incluso contando con el apoyo familiar y de profesionales de la salud, el periodo de adaptación requiere tiempo y esfuerzo, y las reacciones emocionales pueden ser muy diversas.
Estela Grande es una influyente y creadora de contenido española que ganó popularidad por su activa presencia en redes sociales. Tras el nacimiento de sus gemelos, sus publicaciones adquirieron una nueva perspectiva: comparte tanto las alegrías como los desafíos de la maternidad. Su sinceridad y disposición a hablar de experiencias personales la han acercado a sus seguidores, muchos de los cuales se identifican con sus relatos y encuentran en ellos un reflejo de sus propios sentimientos y dificultades. Esta actitud fomenta un diálogo más abierto sobre los aspectos reales de la vida de los padres jóvenes.










