
En los últimos años, los especialistas españoles han prestado cada vez más atención a la relación entre las enfermedades ginecológicas y la salud cardiovascular. Un nuevo estudio a gran escala, realizado con la participación de millones de mujeres, ha revelado que las pacientes con mioma uterino tienen una probabilidad significativamente mayor de desarrollar enfermedades cardíacas y vasculares ateroscleróticas en comparación con quienes no han sido diagnosticadas con esta afección. Este riesgo elevado se mantiene durante, al menos, diez años tras la detección del mioma.
El mioma uterino es una neoplasia benigna que se forma en la capa muscular del órgano. Aunque la enfermedad suele ser asintomática, muchas mujeres experimentan menstruaciones abundantes, dolor y molestias en la parte baja del abdomen. Sin embargo, pocas personas se detienen a pensar que, más allá de la ginecología, el mioma puede afectar también a otros sistemas del organismo, en particular al corazón y los vasos sanguíneos.
Mecanismos inesperados
Los investigadores señalan que el mioma y la aterosclerosis comparten mecanismos biológicos similares. Ambos procesos están relacionados con cambios en las células musculares lisas: en el caso del mioma, estas células proliferan activamente, mientras que en la aterosclerosis forman placas en las arterias. Además, el mioma favorece la liberación en sangre de sustancias inflamatorias, como la interleucina-6 y el factor de necrosis tumoral alfa, lo que provoca inflamación crónica y aumenta el estrés oxidativo.
Este tipo de cambios crea un entorno favorable para el desarrollo de patologías cardiovasculares. Los médicos señalan que la inflamación crónica es uno de los factores clave que aceleran el envejecimiento de los vasos sanguíneos y aumentan el riesgo de infarto o accidente cerebrovascular. En el caso de los miomas, este proceso puede iniciarse mucho antes de que aparezcan los primeros síntomas cardíacos.
Datos de un gran estudio
En un amplio análisis de cohortes, se examinaron los datos médicos de casi tres millones de mujeres. El grupo de estudio incluyó a más de 450.000 pacientes con diagnóstico de mioma uterino, mientras que el grupo de control estuvo compuesto por más de dos millones de mujeres sin este diagnóstico. La edad media de las participantes era de unos 41 años y el seguimiento de su salud se realizó durante un periodo medio de cuatro a cinco años.
Los resultados fueron reveladores: en mujeres con mioma, la incidencia de enfermedades cardiovasculares alcanzó 6,45 casos por cada 1.000 personas-año, mientras que en el grupo control la cifra fue casi la mitad —2,99 casos—. El aumento del riesgo es especialmente notable durante el primer año tras el diagnóstico: la probabilidad de desarrollar lesiones ateroscleróticas en los vasos sanguíneos se duplicó con creces. Incluso después de una década, el riesgo relativo seguía siendo considerablemente mayor que en las mujeres sin mioma.
Qué enfermedades son más frecuentes
La complicación cardiovascular más frecuente entre las pacientes con miomas fue la cardiopatía isquémica. Sin embargo, el mayor riesgo relativo se detectó en las enfermedades de las arterias periféricas: durante el primer año tras el diagnóstico de mioma, el riesgo superaba en 2,5 veces al del grupo de control y, a los diez años, era casi el doble. El análisis de subgrupos y el ajuste por factores asociados prácticamente no alteraron este panorama general.
Los expertos consideran que estos resultados deben servir de alerta tanto para médicos como para pacientes: ante la presencia de un mioma, es fundamental no solo controlar el estado ginecológico, sino también realizar chequeos regulares del corazón y los vasos sanguíneos. Este enfoque permite detectar a tiempo posibles complicaciones y reducir los riesgos para la salud.
Prevención y nuevos enfoques
A la luz de estos nuevos datos, cardiólogos y ginecólogos españoles recomiendan a las mujeres con mioma uterino prestar especial atención a la prevención de enfermedades cardiovasculares. Esto abarca no solo medidas habituales —control de la presión arterial, colesterol y glucosa en sangre—, sino también la realización de consultas periódicas con especialistas. Es fundamental recordar que, incluso sin síntomas evidentes, el corazón puede necesitar apoyo adicional.
Los médicos también destacan la importancia de un enfoque integral en el diagnóstico y tratamiento de los miomas. Los métodos actuales permiten no solo controlar el crecimiento del tumor, sino también minimizar el impacto de la enfermedad en otros órganos y sistemas. Se espera que en los próximos años surjan nuevas estrategias de prevención dirigidas a reducir los riesgos cardiovasculares en mujeres con este diagnóstico.
Quizá no lo sepa, pero el mioma uterino (myoma uterina) es una de las enfermedades ginecológicas más comunes entre mujeres en edad reproductiva. Según la Organización Mundial de la Salud, hasta el 70% de las mujeres mayores de 35 años reciben este diagnóstico. En España se detectan cada año decenas de miles de nuevos casos. Las clínicas modernas ofrecen una amplia variedad de tratamientos, desde terapias farmacológicas hasta intervenciones quirúrgicas mínimamente invasivas. En los últimos años, el enfoque se centra no solo en aliviar los síntomas, sino también en prevenir posibles complicaciones, incluidas las patologías cardiovasculares.












