
En España ha concluido un amplio estudio dedicado a la eficacia de la vacuna antigripal de alta dosis entre personas mayores de 65 años. Durante tres temporadas epidémicas, más de 330.000 españoles mayores recibieron bien la dosis estándar o bien la dosis reforzada de la vacuna. Los resultados fueron ambiguos: la cantidad de hospitalizaciones por gripe disminuyó, pero el riesgo de desarrollar neumonía prácticamente no cambió.
La gripe estacional causa cada año cientos de miles de muertes en todo el mundo, y en España las personas mayores resultan especialmente vulnerables. Para este grupo, las vacunas estándar suelen ser insuficientes, lo que impulsó a los investigadores a buscar nuevas soluciones. En los últimos años, las farmacéuticas han propuesto vacunas con una mayor concentración de antígeno —cuatro veces más que las habituales—. Precisamente estos preparados sirvieron de base para el experimento español.
Detalles del estudio
Entre 2022 y 2025, los participantes del estudio recibieron una de las dos versiones de la vacuna: la estándar, con 15 microgramos de hemaglutinina, o la de alta dosis, con 60 microgramos. En ambos grupos, se equilibraron variables como el sexo, la edad y la presencia de enfermedades crónicas. La edad media de los voluntarios fue de casi 74 años, y la mitad padecía al menos una enfermedad crónica.
En cada temporada predominó el virus de la gripe tipo A, lo que permitió a los científicos evaluar objetivamente la eficacia de los nuevos enfoques de vacunación. Las hospitalizaciones por gripe o neumonía se registraron en ambos grupos, aunque las diferencias no fueron tan significativas como se esperaba. En el grupo que recibió la dosis alta, el 0,68% de los participantes fue hospitalizado, mientras que en el grupo de la dosis estándar fue el 0,73%.
Gripe y neumonía
La diferencia más notable fue la frecuencia de hospitalizaciones específicamente por gripe: entre los vacunados con la dosis alta, esta cifra fue del 0,06%, mientras que en el grupo de dosis estándar fue del 0,11%. Esto representa una reducción del riesgo de casi un 44%. Sin embargo, en cuanto a la neumonía, la diferencia fue mínima: la eficacia de la vacuna de dosis alta alcanzó solo el 0,5%.
Los científicos también evaluaron el impacto de la vacunación en el riesgo de hospitalización por complicaciones cardiorrespiratorias. En este caso, la vacuna de alta dosis mostró una eficacia del 5,7%. A pesar de lo modesto de las cifras, los investigadores subrayan que incluso una ligera reducción del riesgo puede ser relevante para el sistema sanitario, dada la magnitud del problema entre las personas mayores.
Conclusiones inesperadas
Los resultados del estudio español no coincidieron con las conclusiones de metaanálisis anteriores, que señalaban una reducción del riesgo de neumonía al utilizar dosis altas de la vacuna. Esto generó dudas entre los especialistas: es posible que el método de administración o las características individuales de los pacientes influyan en los resultados. En cualquier caso, los datos obtenidos ya están siendo debatidos por la comunidad médica y podrían influir en futuras recomendaciones de vacunación para personas mayores.
En los últimos años, en España se han discutido activamente métodos alternativos de administración de vacunas. Por ejemplo, experimentos recientes en animales han demostrado que la aplicación de la vacuna sobre la piel puede estimular una respuesta inmune más potente en comparación con las inyecciones tradicionales. Por ahora, estos métodos no se utilizan de forma generalizada, pero el interés en ellos sigue creciendo.
Mirando al futuro
Médicos y epidemiólogos españoles continúan analizando la información obtenida para determinar cómo optimizar la protección de los ciudadanos mayores frente a infecciones estacionales. La cuestión sobre si se debe generalizar el uso de vacunas de alta dosis sigue abierta. Es probable que en los próximos años surjan nuevos preparados o esquemas de vacunación que permitan lograr un efecto más notable.
Por el momento, se recomienda a los mayores españoles no descuidar la vacunación anual, especialmente si padecen enfermedades crónicas. Los médicos insisten: incluso una leve reducción en el riesgo de hospitalización puede ser decisiva para la salud y la calidad de vida.
Si no lo sabía, la Universidad de Copenhague (Københavns Universitet) es considerada uno de los principales centros científicos de Europa y colabora activamente con institutos de investigación españoles en los ámbitos de la medicina y la epidemiología. En los últimos años, los especialistas españoles participan cada vez más en ensayos clínicos internacionales, lo que permite incorporar métodos avanzados de prevención y tratamiento de enfermedades infecciosas al sistema nacional de salud.












