
Antes de cambiar los neumáticos del vehículo, es necesario conocer el sistema de equivalencias para evitar sorpresas desagradables durante la inspección técnica (ITV).
Los documentos oficiales especifican los parámetros por los cuales los neumáticos se consideran intercambiables y pueden utilizarse en lugar de los originales. Lo principal es asegurarse de que los nuevos neumáticos cumplen con las dimensiones aprobadas por el fabricante para ese modelo específico de automóvil.
Sin embargo, está prohibido cambiar los neumáticos si esto puede provocar interferencias mecánicas u otros problemas con el vehículo, incluso si los neumáticos se consideran equivalentes.
Los requisitos principales para los neumáticos equivalentes incluyen: el índice de carga no debe ser inferior al mínimo indicado en la ficha técnica y en la ITV; el índice de velocidad también debe ser igual o superior al recomendado; el diámetro del neumático no debe diferir en más de un 3% respecto al original; el perfil de la llanta debe coincidir con el recomendado para ese modelo.
Si los neumáticos no están en la lista de equivalentes, es posible homologarlos presentando un certificado de conformidad emitido por el fabricante o por un centro técnico autorizado. También se requerirá una confirmación de instalación de un servicio autorizado registrado en el registro especial.
El índice de carga es un código numérico que indica la carga máxima que el neumático puede soportar a la presión adecuada. Debe ser igual o superior al valor indicado en los documentos del vehículo. Por ejemplo, el índice 105 significa que el neumático soporta hasta 925 kg.
El índice de velocidad se indica con una letra al final de la marca del neumático y señala la velocidad máxima permitida. Por ejemplo, la letra V corresponde a 240 km/h. En la tabla de equivalencias se presentan diferentes categorías, desde la N (140 km/h) hasta la Y (300 km/h).












