
Los principales fabricantes de automóviles europeos y sus proveedores han enviado una carta a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, expresando su preocupación por los planes actuales de transición del sector hacia los vehículos eléctricos. Según los representantes de la industria automotriz, los plazos establecidos y las medidas de apoyo existentes no se corresponden con las posibilidades reales del mercado y pueden llevar a la pérdida de competitividad de la industria automovilística europea.
La carta señala que cumplir con los estrictos requisitos de reducción de emisiones de CO2 para turismos y furgonetas en 2030 y 2035 resulta cada vez menos viable en las condiciones económicas y geopolíticas actuales. Los dirigentes del sector subrayan que, para una transformación exitosa, se necesitan plazos más flexibles y una considerable ampliación de los programas de incentivo a la demanda de vehículos eléctricos.
Los fabricantes de automóviles destacan la insuficiente infraestructura de recarga para vehículos eléctricos, los altos precios de la electricidad y el acceso limitado a componentes clave, en particular las baterías, la mayoría de las cuales se producen en Asia. Además, llaman la atención sobre las barreras comerciales, como los aranceles estadounidenses, que dificultan la exportación de coches europeos a importantes mercados exteriores.
Según las asociaciones del sector, la cuota de los vehículos eléctricos en el mercado europeo sigue siendo baja: representan alrededor del 15% de los turismos, el 9% de las furgonetas y solo el 3,5% de los camiones. Representantes de la industria automotriz consideran que para acelerar la transición hacia un transporte ecológico son necesarios incentivos a largo plazo y coherentes, que incluyan la reducción del coste de la electricidad para la recarga, subvenciones para la compra y ventajas fiscales.
La carta pone especial énfasis en la necesidad de revisar el calendario para la reducción de emisiones en el sector del transporte. Según los autores, esto permitirá mantener la competitividad industrial, la estabilidad social y la resiliencia estratégica de Europa. También proponen ampliar las medidas de apoyo para renovar la flota, incluido el transporte comercial, con el objetivo de facilitar el acceso a los vehículos eléctricos tanto para empresas como para particulares.
Los directivos de los fabricantes de automóviles advierten que, sin un enfoque integral y realista para la reforma del sector, Europa corre el riesgo de perder su posición como uno de los líderes mundiales en la industria automovilística. Instan a la Comisión Europea a simplificar los trámites burocráticos y acelerar la toma de decisiones, para que los consumidores no se enfrenten a incertidumbre al elegir nuevas tecnologías.
Próximamente se celebrará en Bruselas una reunión en la que se debatirá el futuro de la industria automotriz europea. Representantes del sector consideran que esta es la última oportunidad para que la Unión Europea ajuste su política teniendo en cuenta las realidades económicas y geopolíticas actuales y preserve uno de los sectores clave de la economía europea.












