
El mal tiempo vuelve a azotar el noroeste de España. Los habitantes de Galicia apenas comenzaban a recuperarse de las consecuencias del ciclón Ingrid, cuando una nueva tormenta golpeó la región. El temporal, bautizado como Joseph, ha traído lluvias torrenciales, vientos intensos y un brusco descenso de las temperaturas, lo que ha obligado a las autoridades locales a tomar medidas de emergencia. Desde primera hora del lunes se ha declarado el nivel rojo de alerta en varios municipios, y las clases han sido suspendidas en casi una veintena de localidades.
Las zonas interiores de la provincia de Pontevedra están en el epicentro del temporal: aquí se esperan hasta 120 litros de lluvia por metro cuadrado en 12 horas y hasta 150 litros en 24 horas. Las autoridades no solo han suspendido las clases, sino que también han prohibido cualquier evento multitudinario al aire libre. En la vecina Ourense, la situación es igualmente tensa: más de 60 municipios han recibido órdenes de cancelar toda actividad al aire libre, y la precipitación puede llegar a 80 litros en 12 horas. La región permanece en nivel naranja de alerta.
Consecuencias de Ingrid
Mientras los gallegos calculan los daños tras la tormenta anterior, una nueva ola de mal tiempo ya impone sus condiciones. Durante el pasado fin de semana, los servicios de emergencia atendieron más de 600 incidentes relacionados con los efectos del ciclón Ingrid. Cientos de carreteras en toda España quedaron bloqueadas por intensas nevadas, y cerca de un millar de camioneros tuvo que pasar la noche en sus vehículos a la espera de que despejasen las rutas.
En varios pueblos de Orense, como Viana do Bolo, Montederramo, Bande y Calvos de Randín, los habitantes quedaron prácticamente incomunicados. En el municipio de Chandrexa de Queixa, la circulación se paralizó por completo la mañana del domingo. Las autoridades señalan que la región no sufría una catástrofe meteorológica de tal magnitud desde hace muchos años.
Colapso del transporte
El servicio ferroviario también se vio amenazado. La operadora nacional Renfe anunció la suspensión de los trenes entre Orense y Santiago, así como entre Orense y la estación de Vigo-Guixar. En algunos trayectos, como Orense-Lalín-Santiago, se ofreció transporte alternativo en autobús a los pasajeros. Sin embargo, varias líneas, incluidas las cercanías Ferrol-Ortigueira y Cudillero-Ferrol, quedaron completamente suspendidas sin sustitución.
Los trenes de larga distancia que conectan Galicia con Barcelona ahora se ven obligados a tomar rutas alternativas y salir desde otras estaciones. El tráfico internacional entre Vigo y la localidad portuguesa de Viana do Castelo también se realiza únicamente por carretera. Como resultado, miles de pasajeros quedaron en situación de incertidumbre y los horarios resultaron alterados en toda la zona norte del país.
Alarma en una amplia zona geográfica
El temporal no se ha limitado solo a Galicia. Se han declarado alertas naranja y amarilla a lo largo de toda la costa norte de España, desde Cantabria hasta el País Vasco. Las zonas interiores de Cáceres, Ávila e incluso algunos municipios de Cádiz también están bajo amenaza debido a las intensas lluvias. En los Pirineos de Aragón, las nevadas han obligado a imponer restricciones adicionales al tráfico.
Los meteorólogos advierten que las anomalías climáticas podrían afectar no solo al norte, sino también a las regiones sur y este del país. Las autoridades recomiendan a la población extremar la precaución, evitar los desplazamientos y estar atentos a las actualizaciones del pronóstico. En las redes sociales se debate activamente sobre la rapidez con la que cambia el clima y el grado de preparación de los servicios locales ante estos desafíos.
Reacción de las autoridades
El domingo, el presidente del gobierno autonómico de Galicia, Alfonso Rueda, visitó personalmente el centro regional de emergencias para evaluar la situación y coordinar las labores de los equipos de rescate. Según las autoridades, la prioridad es la seguridad de los ciudadanos y minimizar los daños a la infraestructura. En los próximos días se prevé un aumento de los controles en las carreteras y la adopción de más medidas para garantizar la seguridad en las zonas más afectadas.
Mientras algunos municipios apenas comienzan a restablecer el suministro eléctrico y las comunicaciones, otros se preparan para nuevos embates del clima. Las autoridades no descartan prorrogar las restricciones ni ampliar la lista de escuelas y carreteras cerradas. Los habitantes de la región siguen con preocupación el desarrollo de los acontecimientos, temiendo nuevas sorpresas de un tiempo impredecible.












