
En las carreteras de España, cada vez es más común ver vehículos equipados con enganche de remolque. Este elemento, conocido también como dispositivo de acoplamiento, está diseñado para remolcar caravanas o transportar carga adicional. Normalmente, la estructura consiste en una bola metálica de unos 50 mm de diámetro, que se fija en la parte trasera del coche y sirve como punto de conexión con el remolque.
El coste de instalar un enganche de remolque depende de varios factores. El precio de la propia pieza varía entre 100 y 500 euros, según el tipo: fijo, desmontable o retráctil. A esto hay que sumar la mano de obra de los especialistas, que puede suponer entre 150 y 500 euros. El importe final depende de la complejidad de la instalación y de la región donde se realice; en grandes ciudades como Madrid o Barcelona, los servicios son más caros. Tras la instalación será necesario pasar una inspección técnica, cuyo precio oscila entre 30 y 60 euros. Así, para turismos, el gasto total suele situarse entre 300 y 700 euros, y para vehículos más complejos puede llegar hasta los 1.000 euros.
El proceso de instalación comienza con la elección de una bola de remolque adecuada, que debe cumplir con las normas europeas y ser compatible con el modelo específico del vehículo. Antes de iniciar los trabajos, se recomienda desconectar la batería y, si es necesario, desmontar el parachoques trasero para acceder a los puntos de anclaje. A continuación, se monta la estructura principal, fijándola al chasis con pernos y accesorios. Después se instala la cabeza de la bola, que debe quedar firmemente asegurada.
El siguiente paso es conectar el cableado eléctrico a las luces traseras o a una unidad especial, para garantizar el funcionamiento de las señales luminosas al circular con remolque. La toma eléctrica se coloca cerca de la bola para facilitar la conexión. Tras finalizar todos los trabajos, el parachoques se vuelve a colocar si fue desmontado y se realiza una comprobación de todos los sistemas. El paso final es acudir a la estación de inspección técnica más cercana para certificar la correcta instalación y obtener el permiso de uso.
Según los requisitos de la Dirección General de Tráfico (DGT), para utilizar legalmente la bola de remolque es necesario cumplir varias condiciones. Solo se emplean materiales certificados, la instalación debe realizarse en talleres autorizados y el propietario está obligado a conservar toda la documentación necesaria: certificados, informes y comprobantes de conformidad. Tras la instalación, es obligatoria la inspección técnica, así como asegurar la visibilidad de la matrícula y de las luces del vehículo.
El incumplimiento de estas normas puede acarrear graves consecuencias económicas. Conducir un vehículo con un enganche no certificado conlleva una multa de 200 euros, y en algunos casos la suma puede aumentar hasta 400-500 euros. Si el enganche o el remolque tapan la matrícula, se añadirán otros 200 euros a la sanción. En los casos más graves, cuando la instalación presenta infracciones importantes, el vehículo puede ser inmovilizado hasta que se subsanen las deficiencias.











