
En España, muchos conductores no ven nada inusual en prestar su coche a un amigo o familiar. Sin embargo, esta práctica puede acarrear problemas si no se tienen en cuenta todas las particularidades legales.
La legislación del país exige que el conductor lleve siempre consigo la documentación del vehículo. Si al volante se encuentra una persona que no es propietaria y no puede presentar los papeles requeridos ante la policía de tráfico, esto se convierte en motivo para una multa. El importe de la sanción en este caso puede alcanzar los 100 euros y la responsabilidad recae sobre quien conducía el coche en el momento de la inspección.
La situación se complica si faltan los documentos que acreditan la existencia del seguro. En este caso, la multa puede ascender a 3.000 euros. Incluso si el vehículo está asegurado, pero el conductor no puede mostrar la póliza, no se librará de la sanción. Por eso, se recomienda al propietario explicar de antemano dónde se encuentran todos los documentos necesarios para evitar malentendidos en caso de un control.
En los últimos años en España se ha implementado la posibilidad de guardar los documentos en formato digital mediante una aplicación especial, pero el acceso a estos datos lo tiene únicamente el propietario. Si el vehículo es prestado a otra persona, esta no podrá usar las versiones electrónicas de los documentos, lo que también podría provocar una multa.
Otro aspecto importante: si durante el periodo de uso del coche por otra persona se registra una infracción de tráfico, la notificación de la multa llegará a nombre del propietario del vehículo. Esto significa que la responsabilidad por las acciones del conductor temporal recae sobre el titular del automóvil.
Antes de entregar las llaves del coche, conviene considerar cuidadosamente todas las posibles consecuencias. Cumplir con los trámites y avisar al conductor temporal sobre la ubicación de los documentos ayudará a evitar pérdidas económicas y situaciones desagradables en la carretera.












