
En las montañas de Asturias, donde las nubes se aferran a las cumbres y los bosques guardan antiguos secretos, se esconde una ruta capaz de sorprender incluso a los viajeros más experimentados. Este sendero no solo lleva a un destino: conduce a un mundo donde la naturaleza impone sus propias reglas y el ser humano es apenas un invitado entre árboles centenarios. Aquí, entre hayedos y praderas alpinas, cada paso transmite una profunda sensación de soledad y libertad.
El recorrido comienza junto a un pequeño grupo de cabañas de piedra conocido como El Fielato, en el puerto de San Isidro. Se llega por la sinuosa carretera AS-112 y, ya en el trayecto, resulta evidente que el ritmo habitual de la vida queda atrás. Desde los primeros metros el sendero asciende sin dar tregua. Bajo los pies, una alfombra de hojas caídas; alrededor, solo silencio, roto por el murmullo del arroyo y el susurro del viento entre las copas.
La magia del bosque
La travesía continúa bordeando el cauce del río Braña, donde el agua esculpe formas caprichosas en la roca. Más adelante, la subida lleva hacia Brañarreondu y al collado de Collá Beldoso. Desde aquí se divisa la montaña Monte el Tuzu, donde los hayedos se alinean como guardianes. En invierno, sus copas desnudas cubren el suelo de un manto dorado y marrón, mientras el aire se llena del aroma intenso a madera húmeda y musgo.
El sendero está bien señalizado, pero requiere atención: en algunos tramos hay que avanzar entre matorrales y cruzar zonas rocosas. Pronto aparece el aislado braña El Gumial, un refugio de pastores rodeado de prados alpinos y antiguas cabañas. Aquí, a más de 1300 metros de altitud, parece que la civilización ha quedado muy lejos.
Vistas de montaña
Más adelante, la ruta se adentra en el bosque, donde las hayas se elevan hacia el cielo y los troncos están cubiertos de musgo denso. El lecho blando de hojas y musgo amortigua los pasos, mientras entre los árboles asoman arroyos y pequeñas cascadas. En estos momentos es fácil creer en leyendas: parece que tras cada recodo puede aparecer un espíritu del bosque o un caminante extraviado de otra época.
Los viajeros que no desean detenerse continúan hacia Fuentes de Bajo y la vega del Alba, un antiguo valle glaciar rodeado por los picos Alba, Castillones y Fuentes. El sendero oficial termina en El Gumial, pero los más tenaces siguen hasta la peña Peña del Alba (1730 metros) o incluso hasta la cima del Pico del Oso. Desde aquí se disfrutan vistas impresionantes del Parque Natural de Redes, donde montañas y bosques se funden en un paisaje vibrante y lleno de vida.
Detalles de la ruta
La ruta está pensada para personas con nivel medio: unos 9 kilómetros ida y vuelta, con un desnivel de 365 metros. El recorrido completo toma aproximadamente cuatro horas, aunque aquí el tiempo pierde importancia: invita a detenerse, escuchar el silencio y respirar el aire fresco. El camino es exigente para ciclistas: en la subida, habrá que cargar la bicicleta durante más de una hora. No es apto para carritos de bebé ni para senderistas inexpertos, ya que el sendero requiere atención y resistencia.
El regreso se realiza por un sendero suave que atraviesa La Llana y finaliza en el pueblo de Cuevas. A lo largo del trayecto se cruza de nuevo el río Braña y el bosque va dando paso poco a poco a pastizales y casitas de piedra. Esta combinación de bosques salvajes, prados ocultos y paisajes de montaña convierte la ruta por el bosque de Gumial en uno de los trayectos más completos y llenos de atmósfera de Asturias.
Cómo llegar
Lo más sencillo es llegar al inicio de la ruta desde Oviedo o Gijón por la carretera AS-112 hasta el puerto de San Isidro. Desde Mieres o Langreo, se accede por la carretera local atravesando Felechosa y luego subiendo hacia el puerto. La entrada al sendero es fácil de localizar: junto al aparcamiento de El Fielato hay antiguas cabañas de piedra y, más adelante, el camino se adentra en el bosque, donde, entre nogales, avellanos y castaños, la noción del tiempo se desvanece rápidamente.
La mejor época para hacer senderismo es en otoño y primavera, cuando el bosque está especialmente hermoso y el clima no es demasiado riguroso. En invierno, aquí reina una atmósfera especial: la nieve resalta el relieve y la niebla añade un toque misterioso al paisaje. Aun así, incluso en verano la ruta mantiene su encanto: la frescura del bosque protege del calor y las vistas a las montañas siguen siendo impresionantes.
El nombre oficial del recorrido es PR-AS 48 y atraviesa el municipio de Aller, dentro del Parque Natural de Redes. El punto de inicio es El Fielato y el final, Cuevas. La distancia es de unos 9 kilómetros y el recorrido se completa en aproximadamente 4 horas. El sendero está pensado para caminatas, y solo se recomienda a ciclistas con experiencia y preparados para tramos difíciles.
Los paisajes aquí sorprenden por su variedad: hay bosques de hayas, pastizales, cascadas y cumbres montañosas. Cada tramo del camino es una historia diferente que invita a ser vivida de nuevo. En Asturias hay pocos lugares así y cada uno merece una atención especial.
Si no lo sabías, Asturias es una comunidad autónoma en el norte de España, conocida por sus parques naturales, paisajes montañosos y tradiciones únicas. La región destaca no solo por sus rutas espectaculares, sino también por su rica gastronomía y la hospitalidad de sus habitantes. Cada año se celebran aquí festivales dedicados a la naturaleza y la cultura, y sus rutas de senderismo se consideran de las mejores del país. Para los amantes de las actividades al aire libre, Asturias es un auténtico paraíso donde cada uno encuentra su camino ideal.












