
El lunes, en Lérida (Cataluña), falleció un trabajador temporal mientras realizaba sus tareas en medio de una ola de calor extrema. El hombre perdió el conocimiento en un tramo de la carretera L-800, en la zona de Vallmanya (Alcarràs), y murió antes de la llegada de los servicios de emergencia. La policía catalana ha iniciado una investigación para determinar si la causa de la muerte fue un golpe de calor sufrido durante el trabajo.
Ese día se registraron en Cataluña las temperaturas más altas del año: en algunas zonas, como en Ribera d’Ebre, los termómetros alcanzaron hasta 43,8 grados. En la propia Lérida, el calor superó los 40 grados durante varias horas seguidas, incluido el periodo en el que la víctima se encontraba trabajando.
Actualmente, en Lérida continúa el pico de la recogida de peras y en la región trabajan unos 40.000 temporeros. El trabajo al aire libre bajo el calor intenso se vuelve cada vez más peligroso y representantes del sector agrario señalan que deben cambiar su rutina habitual para minimizar los riesgos para la salud. Muchas empresas dedicadas a la recolección de fruta reciben recomendaciones diarias de especialistas en prevención de riesgos laborales, que aconsejan limitar o suspender completamente la actividad en las horas de más calor.
El día de la tragedia, se recomendó a las empresas agrícolas no salir al campo entre las 13:00 y las 21:00 horas. Los sindicatos exigen a las autoridades un mayor control sobre las condiciones de trabajo durante los episodios de temperaturas extremas y, si es necesario, la suspensión de las labores al aire libre para proteger a los trabajadores.
Según la Agencia Estatal de Meteorología, la ola de calor podría prolongarse hasta el 18 de agosto. Aunque se espera un breve descenso de las temperaturas, los meteorólogos pronostican que el calor volverá a intensificarse el jueves. El Ministerio de Sanidad recuerda que, con temperaturas superiores a 37 grados, incluso las personas sanas experimentan un esfuerzo fisiológico, y una exposición prolongada al calor puede provocar calambres, deshidratación y golpes de calor.
En España está en vigor el Plan Nacional de Prevención de los Efectos del Calor, que se activa cada año del 16 de mayo al 30 de septiembre. Si se confirma que la muerte del trabajador fue causada por un golpe de calor, sería el segundo caso similar registrado este verano en Cataluña. A finales de junio, en Barcelona, una empleada del servicio de limpieza falleció mientras trabajaba durante el episodio de calor extremo. Tras ese suceso, las autoridades municipales revisaron los protocolos para proteger a los trabajadores en condiciones de altas temperaturas.
Lo ocurrido en Lleida vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de adaptar los procesos laborales a la nueva realidad climática y reforzar las medidas de seguridad para quienes trabajan al aire libre.











