
El quinto episodio de la décima temporada de «MasterChef Celebrity» resultó ser una auténtica prueba de resistencia para los participantes, concluyendo con una inesperada doble eliminación. El ambiente en el set de grabación se tensó al máximo cuando se anunció que dos concursantes abandonarían la cocina a la vez. El primero en despedirse de su sueño de ganar fue el ilusionista Juanjo Luengo. Un reto dedicado a la cocina internacional le jugó una mala pasada: la degustación que presentó no estuvo a la altura de los altos estándares del jurado. Su salida fue solo el preludio de acontecimientos aún más dramáticos durante la velada.
La principal intriga se desarrolló durante la prueba de eliminación. Los jueces decidieron poner a prueba la creatividad de las celebridades restantes en condiciones similares a las de combate, organizando la llamada «cena con lo que hay». Frente a los nominados se colocó una batería de latas, de cuyo contenido debían crear una obra maestra culinaria. La dificultad aumentó con la presencia, como invitado especial, del provocador Josie, quien debía evaluar no solo el sabor, sino también la creatividad de los concursantes. Esta prueba se convirtió en un verdadero desafío a los instintos y la capacidad de resolver situaciones imprevistas.
Tres concursantes quedaron en la cuerda floja: la cantante Mala Rodríguez, el actor David Amor y la influencer Masi. Ellos no lograron dominar el reto de las conservas ni presentar algo digno ante el jurado. Especialmente desafortunada fue Masi, cuyo plato desató una avalancha de críticas. Su intento de crear una pasta original usando paté, queso y pato enlatado resultó ser un completo fracaso. Más tarde, la propia participante confesó que durante la degustación escuchó una dura reprimenda. Ningún miembro del jurado pudo valorar su creación, señalando errores fatales en la combinación de ingredientes y un exceso de vinagre.
Las valoraciones fueron implacables. Pepe Rodríguez preguntó con ironía si el plato presentado optaba al récord mundial de colesterol, criticándolo por su increíble nivel de grasa. El experto invitado, Josie, apoyó al chef señalando que en ese plato estaban reunidos todos los pecados gastronómicos imaginables. Otro invitado, Gonzalo Miró, fue más escueto y dijo que, aparte del sabor a queso, no percibió nada más. Quedó claro que el delantal de Masi pendía de un hilo esa noche.
La predicción se cumplió. Masi fue quien tuvo que abandonar el programa. En su discurso de despedida contuvo las lágrimas, pero habló con sinceridad. La concursante compartió que echará de menos la increíble adrenalina que se vive en la cocina del show. Subrayó que hizo todo lo que estuvo en su mano y que procuró mantenerse fiel a sí misma, sin posar para la cámara. Según ella, esta experiencia ocupará un lugar importante en su vida, ya que le enseñó mucho. Tras dejar su delantal, abandonó para siempre la cocina de «MasterChef».












