
En 2026, el mercado automovilístico español experimentó un giro inesperado: el apoyo estatal a la compra de vehículos de cero emisiones ahora se distribuye de una manera diferente. El programa Auto+, que reemplazó al anterior plan MOVES, no solo renovó las condiciones, sino que prácticamente anuló las esperanzas de los propietarios de híbridos de recibir las mismas subvenciones. Ahora, los coches híbridos, que hace poco eran el emblema de la transición hacia la movilidad ecológica, quedan relegados al papel de rezagados. Mientras los eléctricos siguen recibiendo generosos incentivos, los híbridos deben conformarse con ayudas reducidas, lo que ya ha provocado una oleada de insatisfacción entre compradores y concesionarios.
La cuantía de la ayuda para la compra de un vehículo de cero emisiones está ahora limitada a 4.500 euros, pero solo si se trata de un coche completamente eléctrico. Para los híbridos enchufables (PHEV) o modelos con mayor autonomía eléctrica, la subvención máxima es de solo 1.125 euros, exactamente la mitad que la de los eléctricos. Resulta irónico que hace apenas un año los híbridos y los eléctricos compartían rumbo, y ahora el Estado ha decidido que los híbridos representan un punto intermedio entre el progreso y el anacronismo.
Nuevas reglas
El gobierno de España no se limitó solo a reducir las ayudas. Ahora, la subvención solo está disponible para vehículos con un precio de hasta 45.000 euros sin IVA. Esto excluye automáticamente del programa a una parte importante de los modelos premium, que antes eran populares entre quienes buscaban combinar confort, estatus y preocupación por el medio ambiente. Además, aunque siguen existiendo bonificaciones adicionales por ensamblaje europeo y baterías fabricadas en la UE, no compensan la diferencia entre los híbridos y los eléctricos. Por la fabricación europea se pueden obtener hasta 1.125 euros extra, pero la suma base para los híbridos sigue siendo la mitad.
Como resultado, muchos modelos populares, como BYD Seal U, Toyota C-HR y Mercedes GLC, se encuentran en desventaja. Sus ventas pueden desplomarse, ya que para los compradores la diferencia en las subvenciones es un factor decisivo. Especialmente teniendo en cuenta que en China los coches eléctricos hace tiempo que son un fenómeno de masas, y modelos como el Geely EX2 han revolucionado el mercado, tal como se analizó en el artículo sobre las ventas récord de eléctricos en China. Las autoridades españolas parecen haber optado por seguir el mismo camino, pero con el habitual enfoque burocrático y la típica falta de atención a las necesidades reales de la ciudadanía.
Los híbridos, en la cuerda floja
Resulta paradójico, pero los híbridos, que hasta hace poco se consideraban un compromiso entre la ecología y el confort habitual, ahora se perciben como algo obsoleto. Las autoridades argumentan la reducción del apoyo señalando que muchos propietarios de PHEV los utilizan principalmente como coches de gasolina convencionales, ignorando el modo eléctrico. Como resultado, el consumo real de combustible en estos vehículos suele ser mucho mayor que el declarado por los fabricantes. Esto ha provocado críticas de los ecologistas y, en consecuencia, una revisión de las políticas estatales.
Sin embargo, para miles de familias españolas que apostaron por los híbridos, el nuevo sistema se siente como una auténtica traición. Personas que invirtieron en estos vehículos esperando ahorrar a largo plazo y recibir apoyo estatal, ahora se ven obligadas a replantear sus planes. Los concesionarios ya detectan una menor demanda de modelos híbridos, y los expertos pronostican que el mercado podría enfrentar una prolongada recesión en este segmento.
Los eléctricos en el podio
Mientras los híbridos pierden terreno, los coches eléctricos se convierten en los principales favoritos del Estado. Reciben las máximas subvenciones y bonificaciones adicionales por fabricación europea y baterías locales. Esto da una ventaja evidente a los fabricantes enfocados en la electrificación total. Sin embargo, no todo es tan positivo: el límite de precio del vehículo en 45.000 euros sin IVA excluye automáticamente muchas novedades interesantes que podrían atraer a compradores con mayor poder adquisitivo.
Aun así, la tendencia es clara: España apuesta por los coches eléctricos, ignorando el hecho de que la infraestructura para su adopción masiva dista mucho de ser ideal. Los puntos de recarga siguen siendo escasos fuera de las grandes ciudades y el precio de la electricidad no deja de aumentar. Pero, ¿a quién le importa, cuando lo que está en juego son bonitos informes sobre la lucha contra las emisiones y posiciones en los rankings europeos?
El programa Auto+ no es solo otra iniciativa gubernamental. Es el símbolo de una nueva era en la que los híbridos se convierten en víctimas de decisiones burocráticas y los eléctricos en herramienta de exhibición del progreso. La cuestión es cuánto tiempo estarán dispuestos los conductores españoles a aceptar estas reglas del juego.
Auto+ es un programa gubernamental de apoyo a la compra de vehículos con cero emisiones, lanzado en España en 2026. Sustituyó al plan MOVES y ofrece subvenciones tanto para coches eléctricos como para híbridos, aunque da prioridad clara a los eléctricos puros. El presupuesto del programa es de 400 millones de euros y la ayuda máxima por vehículo asciende a 4.500 euros. Las nuevas normas ya han generado un intenso debate entre los aficionados al motor y los expertos, además de alterar significativamente el equilibrio en el mercado.












