
Mercado de vivienda de segunda mano: oportunidades desaprovechadas
Desde 2018, salvo el periodo de pandemia, en España se realizan cada año más de medio millón de compraventas de pisos y casas usados. Esto genera un gran potencial para la modernización del parque residencial, pero la mayoría de los nuevos propietarios desconoce el estado técnico del inmueble adquirido. Según los expertos, solo uno de cada diez dueños sabe realmente en qué condiciones se encuentra su vivienda. Este bajo nivel de información lleva a que las reformas se centren principalmente en cambios estéticos, y no en la mejora de la eficiencia energética.
Prioridades en la reforma: imagen frente a seguridad
Un análisis realizado por el Observatorio de la Renovación Eléctrica de la Vivienda (OREVE) junto al Consejo General de la Arquitectura Técnica de España (CGATE) revela que cerca del 80% de las reformas se limitan a cambiar cocinas, baños y otras mejoras visuales. Las actuaciones que apuestan por reducir emisiones y acelerar la transición a energías limpias quedan en segundo plano, con la excepción de la sustitución de ventanas y el aislamiento de fachadas. La renovación de la instalación eléctrica prácticamente no se contempla, a pesar de ser clave para integrar calefacción moderna, coches eléctricos o paneles solares.
Red eléctrica infravalorada: un lastre para el futuro
Según expertos, solo el 13% de los propietarios considera que la renovación del cableado eléctrico es una etapa importante de la reforma, a pesar de que, en el 60% de los casos, es necesaria por motivos técnicos. El coste medio de estos trabajos representa aproximadamente una décima parte del presupuesto total de una rehabilitación integral. Sin unas redes eléctricas modernas, no es posible conectar nuevos dispositivos de alto consumo ni avanzar hacia energías renovables. Como resultado, alrededor del 40% del consumo energético en los hogares españoles sigue dependiendo del gas y otros recursos fósiles.
La visión del sector profesional y propuestas
Los profesionales de la construcción señalan que la mayoría de los propietarios se centran en conseguir comodidad rápida y una mejora estética, en lugar de priorizar la seguridad y el ahorro a largo plazo. Esto da lugar a reformas parciales que no solucionan los problemas estructurales. Los expertos proponen destinar al menos el 10% de las subvenciones públicas a la modernización de las redes eléctricas y lanzar campañas informativas que expliquen la relación entre la reforma, el ahorro energético y la seguridad.
Exigencias de transparencia en las transacciones y nuevas iniciativas
Entre las propuestas se encuentra la introducción de un informe técnico obligatorio sobre el estado de la vivienda y sus sistemas de ingeniería al momento de la venta o alquiler. Este documento permitirá a los compradores tomar decisiones más fundamentadas y ajustar el precio de la propiedad según su estado real. El certificado de eficiencia energética vigente no refleja todos los matices relacionados con las redes eléctricas. Expertos señalan que sin un enfoque integral para la renovación de la infraestructura, será imposible alcanzar los objetivos de reducción de emisiones y transición a una energía limpia.












