
En Sevilla concluyó la final de la Copa del Rey, que resultó ser una verdadera prueba para ambos equipos. La Real Sociedad logró imponerse al Atlético de Madrid solo tras la tanda de penaltis, donde los vascos estuvieron más certeros. El tiempo reglamentario y la prórroga terminaron 2:2, y el destino del trofeo lo decidieron la seguridad del portero y la sangre fría de los lanzadores.
Presión inicial y gol tempranero
Desde el primer segundo, la final impuso un ritmo alto: ya en el segundo 14, Barrenetxea abrió el marcador tras una rápida ofensiva y un pase preciso de Gonçalo Guedes. Los errores defensivos del Atlético permitieron a los vascos adelantarse prácticamente sin oposición. Sin embargo, los madrileños reaccionaron rápidamente: en el minuto 18, Lookman empató tras aprovechar un pase de Griezmann y batir al portero de la Real Sociedad con un disparo preciso con la zurda.
Al final de la primera parte, la tensión solo aumentaba. En el minuto 43, tras una mala salida del portero del Atlético, Musso sobre Guedes, se pitó penalti. Oyarzabal lo transformó con seguridad, adelantando de nuevo a su equipo. La primera mitad del partido estuvo marcada por errores ofensivos e intensidad alta, y los vascos se marcharon al descanso con una mínima ventaja.
Presión del Atlético y gol de la respuesta
En la segunda parte, el Atlético de Madrid tomó completamente la iniciativa, controlando el balón y obligando al rival a replegarse. Con una posesión del 64%, el equipo de Simeone creó ocasiones y fue acorralando poco a poco a la Real Sociedad contra su portería. Los entrenadores de ambos equipos utilizaron activamente los cambios para refrescar el juego e intentar cambiar el rumbo del partido.
En el minuto 83, la presión del Atlético dio resultado: Julián Álvarez empató con un potente disparo de zurda, dejando sin opciones al portero. En los minutos finales del tiempo reglamentario, los madrileños pudieron llevarse la victoria, pero desaprovecharon varias ocasiones peligrosas. El más cerca de marcar estuvo Álex Baena, y en el tiempo añadido se distinguió el guardameta de la Real Sociedad, que salvó a su equipo en un mano a mano.
Prórroga y tanda de penaltis
En la prórroga ambos equipos jugaron con cautela, sin arriesgar en exceso. La ocasión más clara fue para el Atlético, cuando Julián Álvarez estrelló el balón en el larguero. El marcador no se movió antes del pitido final y el destino del trofeo se decidió en la tanda de penaltis.
El héroe de la tanda fue el portero de la Real Sociedad, Unai Marrero, que detuvo los dos primeros lanzamientos rivales —a Sørloth y Julián Álvarez—. Los vascos anotaron sus intentos con mayor seguridad, y el penalti decisivo lo transformó Pablo Marín, estableciendo el resultado final de 4-3 en la tanda. Para la Real Sociedad, esta Copa del Rey supone el cuarto trofeo en la historia del club.
Contexto y ambiente de la final
La final en Sevilla reunió a miles de aficionados y se convirtió en uno de los eventos más comentados de la temporada. El ambiente en los alrededores del estadio La Cartuja estuvo cargado de tensión no solo en el campo: los hinchas de ambos equipos se enfrentaron a medidas de seguridad reforzadas y a un estricto control en los accesos, lo que solo aportó aún más emoción a la velada.
La Real Sociedad ya había ganado la Copa del Rey en 1909, 1987 y 2020 (la final de 2020 también se celebró en el estadio La Cartuja). El triunfo de 2026 consolidó al club como uno de los participantes más constantes en los torneos coperos españoles de los últimos años.












