
En el Valencia CF persiste un clima complejo, provocado por desacuerdos entre el cuerpo técnico, los jugadores y la directiva. La situación se agudizó al inicio de la temporada, cuando tras la victoria 3-0 sobre el Getafe, quedó claro que faltaba entendimiento entre el entrenador Carlos Corberán, los futbolistas y la gestión del club. Los jugadores manifestaron su descontento por varias decisiones tomadas en verano, y ese malestar no desapareció con el inicio del campeonato.
El ambiente en el grupo empeoró tras las declaraciones públicas del director ejecutivo de fútbol, Ron Gurley. Sus palabras, afirmando que el club necesita hombres y no niños, fueron percibidas por la plantilla como una falta de respeto. Los futbolistas siguen de cerca los comentarios de la directiva y no ocultan su postura hacia este tipo de mensajes.
A pesar de las discrepancias internas, los jugadores no intentan sabotear el trabajo del entrenador. Dentro del equipo se destaca que ninguno de los futbolistas principales, incluyendo a Hugo Duro, Diego López, César Tarrega y Gayà, tiene intención de bajar el rendimiento en el campo. El grupo mantiene su profesionalidad y sigue luchando por los resultados.
Esta semana se celebró una reunión importante entre el entrenador principal y los capitanes del equipo — José Luis Gayà, César Tarrega, Fulquier y Pepelu. Durante 45 minutos, las partes debatieron vías para superar la crisis y buscaron compromisos. La directiva reconoce la existencia de problemas e intenta encontrar soluciones, mientras que Corberán pidió a los capitanes que señalen abiertamente sus errores para mejorar la situación.
Sin embargo, la preocupación por el futuro del club persiste. A pesar de que se reconocen las dificultades, superarlas requiere tiempo y esfuerzo. La intervención de Gurlí en los asuntos del vestuario podría minar la autoridad del entrenador, por lo que se abstiene de tomar este tipo de decisiones.
A las dificultades se sumó la lesión de Mouctar Diakhaby, que estará de baja durante varias semanas. Ahora la defensa se ve obligada a reorganizarse, y en el campo aparecen Copete, Cömert y Tárrega. Esta combinación genera inquietud entre los expertos, sobre todo teniendo en cuenta que, en jugadas a balón parado, el equipo utiliza un sistema defensivo mixto y, si los jugadores no logran despejar el balón, surgen serios problemas.












