
En lo alto de las montañas del norte de Extremadura, bajo la atenta mirada de las ruinas de una antigua fortaleza, se esconde una diminuta aldea medieval que parece sacada de las páginas de un viejo cuento. Su peculiaridad es que las casas están construidas con las mismas piedras de la fortaleza que fue destruida por las tropas napoleónicas. Este pequeño y silencioso pueblo se ha convertido en una verdadera joya del turismo rural de la región. Aquí los visitantes buscan tranquilidad, impresionantes paisajes montañosos y la oportunidad de conectar directamente con la historia.
Este lugar asombroso es Trevejo, situado en la provincia de Cáceres, en pleno corazón de la Sierra de Gata. En esta localidad, donde residen de forma permanente apenas unas decenas de personas, reina una atmósfera única. No es de extrañar que desde 2024 Trevejo forme parte oficialmente de la lista de los pueblos más bonitos de España y esté protegido como conjunto histórico-artístico. El pueblo causa una impresión imborrable a los viajeros ya desde la distancia, cuando en el horizonte se perfila su silueta con la torre del castillo dominando el paisaje. Es necesario dejar el coche en la entrada, pues el recorrido solo puede continuarse a pie, por empinadas y empedradas callejuelas donde parece que el tiempo se detuvo en la Edad Media.
El principal atractivo de Trevejo reside en su arquitectura. Muchas de las casas fueron construidas con piedras extraídas del antiguo castillo, destruido por el ejército napoleónico. Los franceses lo volaron para evitar que los guerrilleros locales encontraran refugio seguro. Hoy en día, del antiguo esplendor de la fortaleza solo quedan la torre principal (torre del homenaje) y algunos tramos de la muralla. Sin embargo, subir a la cima de la colina, especialmente al atardecer cuando se enciende la iluminación, recompensa con unas vistas panorámicas impresionantes de toda la comarca. Al pie de las ruinas se esconde otro misterio: tumbas antropomorfas talladas directamente en la roca de granito. Los expertos aún debaten sobre su origen, asociándolas tanto con antiguos necrópolis como con enterramientos de monjes guerreros. Todo ello añade un aire de misterio al lugar y la sensación de estar conectado con antiguas leyendas.
Además del castillo, destaca la sobria iglesia de San Juan Bautista, que data del siglo XVI, y su singular campanario tipo espadaña, levantado sobre los cimientos de una antigua torre defensiva. Ambas construcciones fueron declaradas Bien de Interés Cultural en 1982. Desde la plaza central y la calle Pizarro, que son el corazón de la vida social del pueblo, parten estrechos y sinuosos callejones en varias direcciones. Estos conducen a miradores con impresionantes vistas a la Sierra de Gata o a tradicionales chozas de pastores de piedra, conocidas como “saurdones”. La arquitectura de granito, la escasa población y el entorno pintoresco de viñedos, bosques de castaños y olivares convierten a Trevejo en una parada imprescindible para quienes desean descubrir la auténtica y atemporal Extremadura medieval.
Cabe recordar que Extremadura es una comunidad autónoma del oeste de España, fronteriza con Portugal. Esta región es famosa por sus parques naturales, como Monfragüe, y su rico patrimonio histórico, que incluye restos romanos en Mérida, la capital de la comunidad. Extremadura también es conocida como cuna de muchos conquistadores, entre ellos Hernán Cortés y Francisco Pizarro. La región es un importante productor de jamón ibérico y otros productos gourmet.
Anteriormente informamos que en España hay otros lugares sorprendentes donde la historia se funde con la naturaleza. Por ejemplo, en La Rioja existe un pueblo donde se pueden ver huellas de dinosaurios conducen directamente a las callejuelas medievales. Este lugar único permite realizar un auténtico viaje en el tiempo, descubriendo el legado tanto de la época prehistórica como de la Edad Media.












