
El certamen televisivo anual que elige el pueblo más pintoresco de la región de Castilla-La Mancha vuelve a centrar la atención del público en la provincia de Albacete. En 2025, tres municipios locales compiten por el codiciado título y, aún más importante, por los votos de los espectadores, cada uno decidido a demostrar por qué merece ser considerado el mejor. Estas localidades quizás no sean tan conocidas como sus vecinas más grandes, pero cada una posee un encanto único, un entorno natural incomparable y un rico patrimonio cultural. El programa invita a redescubrir estos rincones ocultos de España, dispuestos a luchar por el reconocimiento como auténticas joyas turísticas.
El primero en la lista de aspirantes es Salobre, un auténtico enclave montañoso atravesado por el río del mismo nombre, cuyas aguas, según la leyenda, son curativas. Sus empinadas y serpenteantes calles que trepan por la ladera, los impresionantes paisajes de montaña y el histórico balneario de Reolid conforman una atmósfera única de paz y conexión con la naturaleza. Este lugar se ha convertido desde hace tiempo en un imán para quienes buscan tranquilidad lejos del bullicio urbano. El desfiladero de Estrecho del Hocino destaca especialmente entre turistas y aficionados al turismo activo. Aquí, a lo largo de los siglos, el río ha abierto paso entre imponentes rocas, dando lugar a formaciones dramáticas y vistas impresionantes que no dejan indiferente a nadie.
El siguiente destino es La Requeja, un pequeño pero increíblemente pintoresco pueblo que se encuentra acogido en pleno corazón del valle del río Júcar. La zona está rodeada de miradores naturales que ofrecen panorámicas excepcionales, atrayendo tanto a apasionados senderistas como a fotógrafos profesionales en busca de la imagen perfecta. Los habitantes conservan con orgullo y esmero sus tradiciones más auténticas, entre las que destaca la ancestral costumbre conocida como “Los Achos”. Durante este ritual casi místico, se queman grandes manojos compactos de esparto, iluminando la noche con un fuego vivo y palpitante. Aquí, el río no es solo parte del paisaje, sino que define la identidad misma del pueblo, brindando lugares ideales para la pesca tranquila y el relax junto al agua.
Completando el trío de finalistas se encuentra Casas de Ves, un municipio con un pasado sumamente rico, estratégicamente situado entre dos ríos importantes: el Júcar y el Cabriel. Esta tierra, que en su día formó parte del antiguo Señorío de Ves, no alcanzó su plena independencia hasta 1810, hecho que ha dejado huella en el carácter de sus habitantes. El legado histórico se percibe aquí en cada rincón, y su principal emblema arquitectónico es la imponente iglesia de Santa Quiteria. Este templo, construido en el siglo XVI en un exuberante estilo barroco, deslumbra por su arquitectura compleja: planta de cruz latina, una cúpula octogonal masiva y capillas interiores ricamente decoradas que fascinan a todos los amantes de la historia. Además, el encanto de la zona se completa con pequeñas aldeas pedáneas como Perichán y Tranco del Lobo, que amplían la propuesta cultural y paisajística para los viajeros más curiosos.












