
En el corazón de la Montaña Alavesa se encuentra un lugar donde la historia y la naturaleza se funden, ofreciendo el escenario ideal para unas vacaciones de verano tranquilas. Se trata del pueblo medieval de Antoñana y del sendero que parte de allí hacia una pintoresca cascada, una ruta corta y amena, accesible incluso para familias con niños pequeños.
El punto de partida de esta aventura es el propio pueblo de Antoñana, fundado en el siglo XII por el rey de Navarra Sancho el Sabio. Esta localidad, declarada Monumento Nacional del País Vasco, ha conservado su trazado medieval y su auténtico ambiente. Su rasgo más singular son las murallas, integradas directamente en las casas. Paseando por sus estrechas calles, se pueden ver antiguos pasadizos de madera, casas-torre de la noble familia Hurtado de Mendoza, palacetes renacentistas y una iglesia gótica con elementos barrocos, desde la que se divisan los campos y el río Sabando.
La ruta de senderismo más popular comienza en las afueras del pueblo, junto a la antigua ermita de la Virgen del Campo. Se trata de un sendero circular de unos cinco kilómetros, bien señalizado. El camino atraviesa hayedos, pasa por antiguos caminos empedrados y arroyos. En menos de una hora de caminata se llega al destino final: la Cascada de Aguaqué. El agua cae desde una altura de unos 10 metros sobre rocas calizas cubiertas de musgo, formando una poza natural rodeada de exuberante vegetación.
El sendero no presenta desniveles significativos, lo que lo hace accesible para excursionistas de cualquier edad, incluidos niños acostumbrados a caminar. Todo el recorrido forma parte de la Zona de Especial Conservación de Entzia, lo que garantiza una gran biodiversidad. En este bosque centenario se han registrado más de 100 especies de aves, entre ellas el águila azor-perdicera, así como mamíferos como la marta y la gineta. Durante los cálidos meses de verano, la sombra de las hayas y la proximidad del agua hacen que el paseo sea especialmente agradable. Aunque en verano el caudal de la cascada disminuye, la ruta sigue siendo una excelente opción refrescante para el ocio.
Esta ruta no figura entre los destinos turísticos más populares de España, lo que permite evitar aglomeraciones y disfrutar de una experiencia tranquila. Los visitantes suelen organizar picnic junto al río o continúan explorando la región visitando pueblos cercanos como Maeztu o Apellániz. La popularidad de Antoñana y su cascada está creciendo gracias a las recomendaciones y el boca a boca, atrayendo a quienes valoran la autenticidad y buscan una armonía entre historia y naturaleza sin prisas ni bullicio. Las oficinas de turismo locales presentan esta ruta como una excelente opción para el ocio familiar.












