
En la década de 1920, el norte de España se convirtió para el joven Ernest Hemingway en algo más que un simple punto en el mapa. Las tierras de Euskadi, con su belleza agreste, la hospitalidad de sus gentes y sus tradiciones únicas, calaron hondo en la obra del futuro Nobel. Hoy, cualquiera puede recorrer los caminos que alguna vez inspiraron al autor de «El viejo y el mar», gracias a una ruta cultural y turística especialmente diseñada. Este itinerario une las zonas costeras y del interior, permitiendo sumergirse en el ambiente que cautivó al célebre escritor estadounidense.
El proyecto, respaldado por las autoridades regionales de turismo, consiste en seis tramos consecutivos que recrean minuciosamente los viajes reales del escritor por las provincias del norte de España. Esta ruta se puede hacer completa en coche, o bien explorarse por etapas, guiándose por la información facilitada por los servicios turísticos. Cabe destacar que en la vecina Navarra existe un recorrido similar, también dedicado a la vida y obra del célebre estadounidense.
El punto de partida del viaje es San Sebastián. La primera etapa, inspirada en la novela «Fiesta» («Y el sol también se eleva»), recorre 35 kilómetros hasta la bahía de Txingudi, pasando por Pasajes, Hondarribia e Irún. Aquí fue donde Hemingway capturó la serenidad y alegría de vivir del pueblo vasco. La siguiente sección, de 76 kilómetros, va desde Donostia hasta Eibar. Acompañado por el pintor Ignacio Zuloaga, el escritor descubrió los majestuosos acantilados del Geoparque de la Costa Vasca, que se convirtieron en uno de los recuerdos más impactantes de aquel viaje.
Desde Eibar, el recorrido se dirige hacia la costa del Cantábrico, hasta la localidad de Bermeo. Este tramo atraviesa lugares emblemáticos como Gernika, Busturia y Mundaka. El paisaje cambia radicalmente: los acantilados dejan paso a frondosos bosques y el aire se impregna del aroma a sal y pescado fresco de los puertos locales. La cuarta etapa, bautizada en honor a la obra «Verano peligroso», une Bermeo y Bilbao. Se traza por carreteras secundarias que serpentean junto a la costa recortada, reflejando el profundo interés del autor por la cultura marítima de la región.
El quinto tramo une las dos capitales, Bilbao y Vitoria-Gasteiz. A lo largo de 110 kilómetros, Hemingway disfrutó del vino local y de largas charlas pausadas, que consideraba parte inseparable del carácter vasco. La etapa final lleva a los viajeros de Vitoria a San Sebastián pasando por Tolosa, siguiendo la antigua carretera N-1. Este trayecto simboliza el paso del “paraíso vinícola” de la Rioja Alavesa al “reino de la sidra” en la costa del mar Cantábrico. Y Tolosa, conocida como la capital mundial de las boinas, recuerda uno de los accesorios preferidos del escritor, del que rara vez se separaba.
Este viaje no es solo una selección de destinos turísticos. Es una apuesta cultural para todo el año, donde la literatura se entrelaza con la gastronomía y la naturaleza. La ruta invita a visitar bodegas familiares, sidrerías tradicionales y pintorescos pueblos costeros que conservan su autenticidad. Cada tramo puede recorrerse en menos de dos horas, permitiendo disfrutar de los contrastes que tanto impresionaron al escritor: desde las nieblas del interior hasta el sonido de las olas en los acantilados de Zumaia y el bullicio de los puertos de Bizkaia.












