
En España, los empleadores enfrentan nuevas obligaciones financieras: ahora el tiempo que los empleados dedican a cursos obligatorios se considera oficialmente como horas de trabajo. Esto significa que si un trabajador está obligado a realizar formación para adaptarse a cambios en su puesto, la empresa debe no solo organizar el proceso, sino también pagarlo como parte íntegra de la jornada laboral. Para muchas empresas esto representa un gasto inesperado, y para los empleados — la oportunidad de aumentar ingresos y antigüedad.
Según el artículo 23 del Estatuto de los Trabajadores, si el empleador exige realizar cursos para asumir nuevas funciones o tecnologías, todas las horas de formación deben ser remuneradas. No importa si la formación se imparte en la oficina o en línea, durante la jornada laboral o fuera de ella. Si las clases se realizan fuera del horario habitual, el empleador está obligado a pagar horas extra. Según russpain.com, este tipo de situaciones es cada vez más frecuente, especialmente en grandes ciudades y entre empresas que adoptan herramientas digitales.
Aspectos legales
La ley garantiza que los trabajadores no pierdan dinero ni tiempo libre por la obligación de formarse. Si la formación se realiza fuera del horario laboral, el empleado puede exigir el pago de horas extras. Si la empresa se niega, el trabajador tiene derecho a acudir a los tribunales y reclamar la compensación por todas las horas no registradas. Es importante aclarar que estas normas se aplican únicamente a los cursos obligatorios relacionados con cambios en las funciones del puesto, y no a la formación voluntaria.
En los últimos años, en España ha crecido el número de denuncias contra empleadores que no registran las horas de formación en los controles de jornada. Algunas empresas intentan eludir la ley proponiendo a los empleados acudir a cursos fuera del horario laboral como si fuera algo «voluntario». Sin embargo, los tribunales suelen fallar a favor de los trabajadores y consideran estas prácticas una violación de la legislación laboral.
Impacto en el salario
Para los empleados, esta normativa abre nuevas oportunidades: cada hora dedicada a formación obligatoria suma al total percibido en la nómina. Esto es especialmente relevante para quienes trabajan con turnos rotativos o en empresas con frecuentes cambios en los procesos. Si la formación tiene lugar en fines de semana o festivos, la remuneración puede aumentar hasta una vez y media o el doble, influyendo notablemente en los ingresos totales.
Los empleadores, por su parte, se ven obligados a revisar sus normativas internas y considerar los gastos de formación en la planificación presupuestaria. Algunas empresas ya han comenzado a implementar sistemas automatizados de control de horarios para evitar conflictos y litigios. Según Talent24h, en 2025 el número de disputas laborales relacionadas con el pago de la formación aumentó un 18% respecto al año anterior.
Qué puede hacer el trabajador
Si el empleador no paga el tiempo dedicado a cursos obligatorios, el trabajador puede presentar una reclamación por escrito y exigir el recálculo del salario. En caso de negativa, puede acudir a la inspección laboral o al juzgado. Es fundamental conservar todos los documentos que acrediten la participación en la formación: horarios, correos electrónicos, certificados. Esto ayudará a demostrar las horas extra y recibir una compensación.
En algunos casos, los empleados se unen y presentan demandas colectivas, lo que agiliza la tramitación de las quejas. Los expertos recomiendan no aceptar acuerdos verbales y exigir siempre el registro oficial de todas las horas relacionadas con la formación. Este enfoque protege los derechos de los trabajadores y reduce el riesgo de pérdida de ingresos.
En 2024, España ya fue escenario de un caso sonado en el que una gran cadena de supermercados perdió un juicio por una cuestión similar. Cientos de empleados recibieron compensaciones por horas de formación no remuneradas y la empresa tuvo que modificar sus directrices internas. Este precedente sirvió de advertencia para otros empleadores: ignorar la ley es cada vez más arriesgado y costoso.












