
En España ha comenzado un proceso de regularización masiva de migrantes, y para miles de marroquíes el certificado de antecedentes penales emitido por el consulado se ha convertido en un documento clave. Sin esta confirmación oficial no es posible obtener el permiso de trabajo y residencia, lo que impide salir de la economía sumergida y dejar de depender de empleos informales. Según El País, este certificado hoy determina el destino de muchas familias y tiene un impacto directo en el mercado laboral del país.
En las últimas semanas, el consulado de Marruecos en Barcelona ha registrado un notable aumento de visitantes. Jóvenes, hombres y mujeres que trabajan como repartidores, albañiles, cocineros o cuidadores, acuden con urgencia para conseguir el certificado que acredita que no han tenido antecedentes penales en su país de origen en los últimos cinco años. El trámite cuesta solo tres euros, pero para muchos significa la puerta de entrada a una vida legal. De acuerdo con El País, la comunidad marroquí es la más grande entre los extranjeros que viven en España y ha sido la primera en responder a las nuevas exigencias.
Colas y nuevas normas
Desde febrero, cuando las autoridades españolas anunciaron la próxima legalización y la obligatoriedad del certificado de antecedentes penales, se formaron colas en el consulado. Muchos marroquíes decidieron no esperar y presentaron sus solicitudes por adelantado para no perder la oportunidad. Actualmente, la tramitación del certificado tarda de dos semanas a un mes, lo que permite completar el proceso antes del cierre de la recepción de documentos el 30 de junio. Para quienes no logren obtener el certificado a tiempo, existe la posibilidad de presentar la solicitud junto con una justificación del intento; en ese caso, el Ministerio de Justicia solicitará el documento por vía diplomática y el procedimiento se suspenderá durante tres meses.
A diferencia de otros países donde la obtención del certificado puede demorarse, en Barcelona el proceso transcurre sin contratiempos. Incluso, el consulado abrió los fines de semana para que todos pudieran recibir los documentos necesarios. Alrededor del edificio ha surgido todo un entorno de servicios: centros de copiado, agencias de traducción, asesorías legales y cafeterías para quienes esperan. Según los residentes locales, la demanda de traductores y abogados se ha disparado — muchos prefieren no arriesgarse y confían la gestión de sus documentos a profesionales.
El coste de la legalización
Para la mayoría de los marroquíes, la legalización no solo representa una oportunidad para acceder a un empleo estable, sino que también implica gastos significativos. Además de los tres euros por el certificado, la traducción al español cuesta 25 euros y los servicios de abogado otros 300. Sin embargo, muchos consideran que estos costes están justificados: el estatus legal permite evitar la explotación y acceder a garantías sociales. Según relatan los propios migrantes, trabajar sin contrato suele implicar condiciones difíciles y salarios bajos, mientras que la regularización abre la puerta a empleos acordes con su formación.
En las colas frente al consulado se ven personas de todo tipo de profesiones. Algunos trabajan como repartidores, otros en la construcción o en carnicerías, y otros combinan varios empleos temporales. Para muchos, obtener el certificado es el último paso hacia la regularización. Algunos ya han realizado cursos de español o catalán para integrarse más rápidamente. Según El País, incluso quienes llegaron recientemente a España procuran no perder la oportunidad y completar todos los trámites a tiempo.
Retos y perspectivas
A pesar de la agilización del proceso, algunos migrantes mantienen ciertas inquietudes. Por ejemplo, algunos solicitantes no tienen claro cómo demostrar su situación de vulnerabilidad, otro requisito indispensable para obtener el permiso. Además, no todos pueden costear los servicios legales, aunque formalmente el trámite es posible sin intermediarios. Sin embargo, la mayoría de los marroquíes coincide en que el certificado consular es la principal barrera, y superarla abre nuevas oportunidades.
En las últimas semanas, el consulado trabaja al máximo de su capacidad, pero ya no hay colas en la calle. Los empleados se esfuerzan por atender a todos con rapidez, para que nadie quede fuera. Según los migrantes, obtener el certificado no lleva más de dos semanas y la traducción requiere otro tanto. Para muchos, esta es una oportunidad para empezar una nueva vida, conseguir un empleo legal y dejar de temer las inspecciones de documentos.
En los últimos años, España ya ha realizado campañas de regularización de migrantes, pero la actual se diferencia por su alcance y los requisitos documentales. En 2020, una iniciativa similar generó un gran interés entre ciudadanos de América Latina, y en 2012, entre personas de Europa del Este. Cada vez, los principales obstáculos eran los certificados de antecedentes penales y la comprobación de residencia. Ahora la comunidad marroquí está en el centro de atención, y los consulados adaptan su trabajo a las nuevas circunstancias. Según El País, estas campañas no solo transforman la vida de los migrantes, sino que también impactan en la economía y el mercado laboral de España.












