
La implementación de una nueva norma legal en España ha provocado cambios significativos en el sistema penitenciario, especialmente en relación con exmiembros de ETA. Tras la revisión de las reglas para el cómputo de penas en septiembre de 2024, varios condenados obtuvieron la posibilidad de salir en libertad antes de lo previsto. Esta decisión generó un amplio debate público y puso en entredicho la futura aplicación de este tipo de medidas.
Según informa El Pais, el exdirigente de ETA Julen Atxurra Egurrola, conocido como Pototo y Erreka, abandonó la prisión de Zaballa (Álava) después de que la justicia recalculara su condena tomando en cuenta el tiempo que pasó en cárceles francesas. La reciente modificación legal permite descontar los años cumplidos por delitos similares en otros países de la UE, algo que antes no se aplicaba a sentencias dictadas antes de agosto de 2010. Ahora, esta norma también alcanza a esos casos, lo que resultó determinante para la excarcelación de Pototo.
Cambios en la legislación
La reforma, aprobada por todos los grupos del Congreso, fue fruto de largos debates y de la presión de diferentes colectivos políticos y sociales. Inicialmente, la ley de 2014, aprobada durante el gobierno de Mariano Rajoy, establecía una restricción que impedía descontar las penas cumplidas en el extranjero para las sentencias anteriores a una fecha determinada. Esta excepción afectó a decenas de antiguos miembros de ETA que ya habían pasado años en prisiones francesas, pero que debieron volver a cumplir largas condenas en España.
La situación cambió en 2024 cuando, durante el debate de una nueva directiva europea sobre el intercambio de información criminal, se introdujo una enmienda que permite el cómputo de penas para todos estos casos. Según informa El País, la iniciativa partió del partido Sumar y recibió el apoyo de todos los grupos parlamentarios, aunque inicialmente no se hizo público que afectaría específicamente a los antiguos miembros de ETA. Tras la difusión de la noticia en los medios, se generó un debate político, pero la ley se aprobó sin modificaciones.
Aplicación práctica
En la práctica, el recálculo de las penas se realiza a solicitud de los propios condenados. Los jueces de la Audiencia Nacional solicitan a las autoridades francesas información detallada sobre el tiempo efectivamente cumplido, incluyendo todas las reducciones y beneficios concedidos en Francia. Solo tras recibir estos datos se decide sobre la posible excarcelación. Según El País, en el último año más de 20 presos de ETA y GRAPO presentaron tales solicitudes y cuatro ya han sido puestos en libertad. Entre ellos, además de Pototo, figuran Jon Mirena San Pedro, Balbino Sáenz Olarra y José María Dorronsoro. Una decisión similar se adoptó respecto al exlíder de GRAPO Manuel Pérez Martínez.
La reforma generó preocupación entre las asociaciones de víctimas del terrorismo. La Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) advirtió que las nuevas normas podrían afectar a hasta 44 presos, mientras que según Sare, la plataforma de apoyo a los condenados, el número de posibles beneficiarios alcanza los 52. A finales de marzo de 2026, permanecían en prisiones españolas 119 exmiembros de ETA, la mayoría de ellos en el País Vasco.
Reacción y consecuencias
La introducción de las nuevas normas ha sido objeto de intensos debates en la sociedad y en la política. Los opositores a la reforma señalan el riesgo de excarcelar anticipadamente a personas condenadas por delitos graves y la posible presión sobre el sistema judicial. Por su parte, los defensores destacan la necesidad de cumplir con los estándares europeos y de evitar la doble sanción por los mismos hechos.
El tema de la reducción de condenas para personas sentenciadas por terrorismo ha provocado repetidas polémicas en España. Por ejemplo, en ocasiones anteriores el Senado acusó al Gobierno de violar la Constitución al debatir enmiendas migratorias, lo que también generó una fuerte reacción social y fue motivo de discusión en los medios, como se indica en el análisis de russpain.com.
En los últimos años, España se ha visto obligada en varias ocasiones a revisar la legislación sobre la ejecución de penas, especialmente respecto a quienes han sido condenados por delitos relacionados con el terrorismo. Estas reformas suelen estar acompañadas de intensos debates y exigen un equilibrio entre los derechos de los reclusos y los intereses de la sociedad. En 2023 se debatieron cambios similares para otras categorías de presos, aunque entonces no encontraron un amplio apoyo. La experiencia muestra que cualquier avance en esta dirección genera controversia y requiere un análisis riguroso de las consecuencias para el sistema legal del país.












