
El rey Felipe VI y la reina Letizia concluyeron su visita de tres días por las regiones de España afectadas por los incendios forestales. La última etapa del viaje fue Extremadura, donde los monarcas se reunieron con vecinos, equipos de rescate y autoridades locales para transmitirles personalmente su apoyo y evaluar el alcance de los daños causados por el desastre.
Durante la visita a la provincia de Cáceres, la pareja real recorrió los municipios de Rebollar en el valle del Jerte, Cabezabellosa y Hervás en el valle del Ambroz. En cada localidad fueron recibidos por decenas de ciudadanos. Los habitantes agradecieron a los monarcas su atención, compartieron sus inquietudes y expresaron su gratitud por la solidaridad en un momento tan difícil. Felipe y Letizia dedicaron tiempo a conversar con la gente, escuchando sus historias y respondiendo a sus mensajes de apoyo.
Al dirigirse a los habitantes, el rey Felipe transmitió sus condolencias y aseguró que no serán abandonados en la adversidad. Subrayó que uno de los objetivos de la visita es enviar un mensaje positivo a todo el país. El monarca animó a los españoles a no dejar de viajar a estas zonas, señalando que el turismo es un factor clave para la recuperación de la economía local. Según sus palabras, los célebres valles, pese a los daños sufridos, siguen siendo hermosos y están abiertos a los visitantes.
Al término de una visita de tres días que abarcó varias regiones afectadas del país, la reina Letizia señaló un problema común a todos los territorios. Destacó que la tragedia ha puesto de relieve la necesidad de un análisis profundo de las causas. En su opinión, es necesario hablar no solo de mejorar las medidas de prevención de incendios, sino también de una lucha sistémica contra la despoblación rural, que hace que estas zonas sean más vulnerables ante los desastres naturales.
El rey Felipe, por su parte, hizo un llamado a un análisis serio y ponderado de la situación en todos los niveles de gobierno. Señaló la necesidad de revisar los planes y normativas existentes para mejorar la eficacia en la respuesta ante catástrofes similares en el futuro. El monarca valoró altamente el profesionalismo y la entrega de todos los servicios involucrados en la extinción del fuego, desde los bomberos y militares de la Unidad Militar de Emergencias hasta la protección civil y los voluntarios. También recordó las pérdidas: aunque se evitaron víctimas masivas, la muerte de cuatro personas representa una pérdida irreparable. Ahora, según el rey, la tarea principal es ayudar a las personas a recuperar sus hogares y los proyectos destruidos.
La visita tuvo lugar en el contexto de las consecuencias de uno de los mayores incendios en la historia de la región, conocido como el incendio de Jarilla (incendio de Jarilla), que arrasó unas 18.000 hectáreas de bosque. Junto a los Reyes, las zonas afectadas también fueron recorridas por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, la presidenta del gobierno de Extremadura, María Guardiola, y otros representantes oficiales, lo que subraya la gravedad de la situación a nivel estatal.











