
En Cataluña ha comenzado una de las mayores operaciones de control de fauna silvestre de los últimos años. Las autoridades han decidido eliminar por completo la población de jabalíes en Collserola para frenar la propagación de la peste porcina africana. Este hecho afecta directamente a la economía regional, a la exportación de carne de cerdo y a la seguridad de los habitantes, ya que se trata de decenas de miles de animales que pueden convertirse en foco de una infección peligrosa.
Según El País, los servicios forestales llevan varias semanas empleando distintos métodos para capturar y eliminar jabalíes. Se utilizan redes especiales, trampas e incluso francotiradores que actúan por la noche. El objetivo principal es erradicar lo antes posible a todos los animales en un radio de 20 kilómetros desde el primer caso detectado de la enfermedad. Solo así, según los expertos, se podrá romper la cadena de transmisión del virus y recuperar la capacidad de exportación de productos porcinos en la región.
Métodos y dimensiones
En el operativo participan decenas de trabajadores, incluyendo el grupo GECA, especializado en la captura de animales salvajes. Usan trajes de protección para minimizar riesgos de contagio y colocan cebos en lugares acondicionados. Las cámaras de vigilancia detectan la presencia de jabalíes y, entonces, el equipo acude rápidamente para realizar la caza. Todas las piezas son enviadas a análisis para determinar si los animales estaban infectados con el virus.
En Collserola y zonas aledañas, según los expertos, viven entre 8.000 y 12.000 jabalíes. Dentro del propio parque quedan alrededor de 600 ejemplares, cuya eliminación está prevista en los próximos meses. Fuera del área gestionada por los servicios forestales, los cazadores realizan batidas para evitar la migración de animales y la propagación de la infección fuera del foco.
Tecnología y obstáculos
Para localizar a los animales se emplean drones con cámaras infrarrojas, lo que permite detectar jabalíes incluso de noche. Además, se instalan trampas tipo pig brig, capaces de capturar varios ejemplares a la vez. Sin embargo, el proceso se complica por la intervención de activistas medioambientales, que intentan dañar el equipo y liberar a los animales. Según El País, las cámaras registran actos de vandalismo y el material se entrega a la policía para su investigación.
La dificultad de la operación radica también en que la captura exitosa toma varios días: los animales deben acostumbrarse al cebo y sentirse seguros. Solo entonces es posible capturarlos. A pesar de las dificultades, los servicios forestales han notado una reducción en los accidentes de tráfico con jabalíes, lo que indica que la población está disminuyendo.
Consecuencias para la región
Las restricciones para acceder a Collserola se mantendrán hasta la eliminación total de los jabalíes. Solo entonces, y tras 12 meses sin nuevos casos de la enfermedad, la región podrá reanudar la exportación de carne de cerdo. Esta decisión ya ha impactado en la economía y en los agricultores, que deben esperar para recuperar el acceso a los mercados.
En la zona de riesgo trabajan perros especialmente entrenados para buscar los cadáveres de animales infectados. Su tarea es evitar que otros jabalíes se alimenten de los restos, lo que podría provocar una mayor propagación del virus. Según datos de El País, desde el inicio de la epidemia se han examinado más de 2.200 cuerpos, de los cuales 232 estaban infectados.
En los últimos años, Europa también ha enfrentado brotes similares de peste porcina africana. En Polonia, Alemania y en los países bálticos se recurrió a sacrificios masivos y restricciones al movimiento de animales. Estas medidas lograron reducir la propagación del virus, aunque la recuperación de las exportaciones y el retorno a la normalidad en las zonas afectadas tomaba al menos un año. En España, esta es la primera vez que se registra una situación de tal magnitud, y la experiencia de otros países demuestra que solo medidas estrictas pueden frenar la epidemia.












